Agricultura ha probado ya cerca noventa productos para atacar el caracol manzana
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En: lavanguardia.es, Digital - 02/02/2018
Los técnicos del Departament d'Agricultura han probado alrededor de unos noventa productos para atacar el caracol manzana el Delta de l'Ebre. De momento, sin embargo, los resultados de seis años de lucha e investigación no permiten todavía disponer de una sustancia de referencia -efectiva, respetuosa con el ecosistema y económicamente accesible- para hacer frente a una plaga que ya afecta prácticamente el 90% de los arrozales del hemidelta izquierdo.
Los agricultores continúan aferrándose como principal arma al uso de la saponina, pese a suponerles un coste añadido anual de 300 euros por hectárea y limitar seriamente la rentabilidad del cultivo. Los expertos de Agricultura, sin embargo, recuerdan que, además de seguir investigando nuevos productos, habrá que hacer frente a la coexistencia con el invasor y atacarlo a partir de una estrategia de gestión combinada, con la aplicación de productos fitosanitarios y medidas agronómicas.
"La solución es continuar investigando y ensayando nuevos productos: no sólo la lucha química, también la biológica con parásitos que pueden atacar la plaga", apunta la subdirectora general de Agricultura, Neus Ferrete, en el marco de una jornada técnica sobre estudios en la lucha contra el caracol manzana organizada por el mismo Departament en Amposta.
La gran cantidad de productos probados hasta el momento, alrededor de unos 90, responde a la necesidad de hacer compatible su efectividad sobre el terreno con el respeto a la biodiversidad y otras actividades económicas del Delta. "Teníamos desconocimiento de la plaga y buscábamos soluciones", ha admitido. Algunos habían sido testados anteriormente en otros continentes donde también tienen la plaga y no se pueden autorizar en la zona por su impacto ambiental. Otros no resultan suficientemente efectivos en el contexto concreto del Delta. Esto ha limitado considerablemente el número de opciones reales.
Pocas soluciones tras años de lucha intensa
Así las cosas, después de prácticamente nueve años de convivencia con la invasor y seis de lucha efectiva contra la plaga por parte de las administraciones, los arroceros, especialmente en el margen izquierdo, en el caracol manzana ha infestado ya alrededor del 90% de la superficie de cultivo de arroz, se aferran al uso de las saponinas como una de las principales armas para contener su avance.
"Estamos igual: la plaga campa por donde quiere es muy difícil de controlar. Lo único que tenemos son las saponinas", relata Albert Pons, arrocero de Camarles. Su aplicación, sin embargo, supone un sobrecoste para los agricultores de 300 euros por hectárea anual respecto otras zonas productoras, lo que supone un "desventaja" competitivo considerable. "Sólo aguantamos, malvivimos con la plaga: la saponina reduce un 80-90% la población de caracol, pero tiene una reproducción tan grande que en un año estamos igual y sabemos que tendremos 300 euros por hectárea de coste añadido", lamenta Pons.
Piden un cambio de regulación
Para intentar resolver esta situación, la Generalitat plantea que el Ministerio de Agricultura autorice cambiar la autorización de las saponinas, pasando de la condición de excepcional a la de normalizada. Esto, según Ferrete, permitiría a los agricultores adquirir el producto directamente como "substancia básica". "Como producto fitosanitario sería muy costoso para el fabricante registrarlo y requeriría mucho tiempo. Tenerlo autorizado como sustancia básica ya se ha hecho con otras sustancias: es más fácil, más corto el plazo para conseguirlo. Todo el mundo tendría a disposición un producto y haría que el coste disminuyera, favoreciendo a todos", manifiesta.
Consciente también de que el abanico de productos es limitado y que hay que seguir fomentando la investigación, la investigadora del IRTA, Maria del Mar Català, remarca que, en el futuro, la plaga se deberá controlar "todos los años, como una mala hierba". "Es un enemigo más a combatir: el calendario de tratamientos quizás incluirá el caracol", alerta. Català apuesta por la combinación de estrategias que combine los tratamientos químicos con otras formas de gestionar los cultivos.
En este último ámbito se incluyen la siembra en seco, los barbechos o la inundación con agua del mar de acequias y arrozales. Se trata de una medida, esta última, que fue desestimada en el hemidelta izquierdo por las pérdidas que provoca la salinidad -se calcula una media del 15% de la cosecha- pero que en el hemidelta derecho, se han acogido forma voluntaria los propietarios de unas 17 hectáreas. "Pueden haber productos pero será difícil que hayan productos suficientemente eficientes para erradicarlo. Hay que definir estrategias combinadas: hablaremos de control y gestión de la plaga, combinando métodos químicos y agronómicos", concluye.
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