Bayer se lanza a desmontar las 'mentiras emotivas' en alimentación
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En: elmundo.es, Digital - 27/09/2017
La multinacional publicará los estudios de seguridad de un extenso número de sustancias activas, para proteger la «aceptación de la ciencia moderna», mientras la UE sigue evaluando la compra de Monsanto
A cada uno de nosotros le corresponde algo más de una décima parte de una hectárea para alimentarse. Hace 60 años disponíamos de media hectárea per cápita. La población crece exponencialmente. «Seremos 10.000 millones en 2050 y necesitaremos hasta un 50% más de alimentos, aparte de piensos para el ganado y biocombustibles. La demanda de carne crecerá hasta un 70% en los países en desarrollo», vaticina Liam Condon, presidente del negocio agrícola de Bayer, para quien el actual sistema de producción de alimentos no sigue una trayectoria sostenible, tal y como expresó durante el encuentro Future of Farming Dialog 2017, celebrado en su sede central de Monheim (Alemania).
Se pierden, además, cada año 12 millones de hectáreas de tierra cultivable y un 17% en cosechas. Por no mencionar el efecto adverso del cambio climático en la actividad agrícola y el acceso al agua.
¿Cómo se puede contribuir a producir más alimentos preservando los recursos naturales para futuras generaciones? Hay tantas respuestas como actores involucrados en el sector agroalimentario, y unos más posicionados que otros. Bayer CropScience se jacta de estar entre los primeros «por la elevada contribución a la innovación, con una inversión anual de 1.000 millones de euros en investigación y desarrollo para sacar al mercado nuevos productos capaces de responder a los mayores desafíos a los que se enfrentan los agricultores de todo el mundo», según Adrian Percy, responsable mundial de I+D de CropScience, una división que sacará al mercado 15 nuevos productos agrícolas hasta 2020, ingredientes activos y rasgos o combinaciones de rasgos. Además, de más de 100 proyectos de gestión del ciclo de la vida, varios centenares de variedades de semillas de hortalizas y de cultivos extensivos.
El foco de la estrategia de Bayer apunta también «al compromiso de transparencia» que pretende desterrar «las mentiras emotivas que ponen en peligro la aceptación de la ciencia moderna», subraya Condon. A finales de 2017, Bayer colgará en una web los estudios de seguridad de un extenso número de sustancias activas, junto a tutoriales en vídeo, infografías y más material científico.
«Si las empresas no apuestan por la sostenibilidad, no podrán acceder a las fuentes de financiación para las inversiones en aras de la innovación», comenta el máximo responsable de Bayer en I+D agrícola. El término sostenibilidad es tan manido como amplio, sujeto a muchos factores. Los hábitos de consumo hacia una mayor demanda de alimentos sostenibles con el medio ambiente tendrán un impacto positivo en la producción de alimentos de quienes practiquen la agricultura sostenible. Bayer ha desarrollado programas para la mejora de las abejas y la gestión sostenible de explotaciones agrícolas.
«Otro factor muy importante en el que participa nuestra tecnología es que los agricultores trabajen de la forma más eficaz posible y que su negocio sea rentable para lograr algo de lo que muchas veces se resienten, como es el beneficio a cambio de su duro trabajo», sostiene Adrian Percy. Que los ingresos de los agricultores de Estados Unidos crezcan este año por primera vez desde 2012, no deja de ser un buen síntoma, a parte de un cambio positivo de tendencia en el mercado de demanda y producción mundial de alimentos, de que el paradigma de la innovación se ha arraigado con más celeridad en unas zonas agrícolas del mundo que en otras.
Bayer piensa en global y actúa localmente ahí donde es necesario, según sus directivos. Su investigación está orientada a la innovación y el desarrollo de soluciones agronómicas a medida, tanto en el negocio de de semillas y sanidad vegetal como en la agricultura digital, presente ya en más de 30 países y con una partida adjudicada de inversión de al menos 200 millones de euros entre 2015 y 2020.
La adquisición de Monsanto responde a que la innovación se pueda poner a disposición de los agricultores grandes y pequeños, según Condon. Bruselas ha ampliado el plazo para evaluar la transacción. «Es más probable que el cierre de la operación de compra por Bayer tenga lugar a comienzos de 2018», asegura. Por ahora no hay preferencias sobre a quién va a vender las partes de su negocio por la compra de Monsanto, según el presidente de Bayer CropScience.
Bayer es consciente, que pese a su gran magnitud, no puede dar la respuesta a todos los problemas. Por eso ha optado por trabajar en el entorno colaborativo de la investigación. Ya han ingresado nuevos jugadores como Bosch, IBM, Pepsico o Coca Cola. El boom tecnológico alcanza de pleno a la agricultura. «Los retos a los que nos enfrentamos son tan grandes que necesitamos actuar todos juntos», indica Adrian Percy, responsable mundial de I+D de Crop Science de Bayer. La plataforma externa de innovación de la compañía establece alianzas entre start ups, centros de investigación, y universidades mediante acuerdos estratégicos de investigación y dotaciones de capital de riesgo para trabajar en diversos frentes.
Un robot que quita las malas hierbas
Entre las líneas de innovación que Bayer tiene actualmente abiertas destaca la genómica de plantas (CRISPR) cruzada con el Big Data. La empresa mantiene un diálogo abierto con la Comisión Europea para que los cultivos obtenidos a través de esta técnica sean considerados por normativa como organismos no modificados genéticamente. Su interés por los datos, asimismo, le ha llevado a promover una iniciativa de 'donación' de información. Sin perjuicio de la propiedad de los datos por parte de los agricultores, los clientes de Bayer podrán voluntariamente donarlos para que otros agricultores se beneficien y que los investigadores puedan dar soluciones mucho más precisas y ágiles. El siguiente nivel llega con la Inteligencia Artificial. La empresa ya ha instalado módulos con esta tecnología en equipos y maquinaria agrícola para prestar una gestión inteligente de las explotaciones. «Especialmente para zonas de escasa población rural, con menos apoyo de técnicos y personal agronómico, la Inteligencia Artificial será clave para la agricultura sostenible», declara Tobias Menne, director general de Digital Farming de Bayer CropScience. Hasta la robótica tiene cabida en el plan de agricultura del futuro de la compañía. Con Bosch ha desarrollado un robot que elimina malas hierbas de forma autónoma.
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