Bodegas Torres recupera la variedad moneu, una uva tinta ancestral
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En: abc.es, Digital - 15/09/2017
Bodegas Torres ha presentado la primera vendimia de la variedad "moneu", una uva tinta ancestral que se ha recuperado tras localizarla en Querol (Tarragona) hace veinte años y después de un largo proceso de recuperación.
El director general de Bodegas Torres, Miquel Torres, y la directora de innovación y conocimiento de la empresa, Mireia Torres, presentaron ayer la nueva variedad en el castillo de la Bleda, en Santa Margarida i els Monjos, donde el año pasado se llevó a cabo la reintroducción experimental de esta variedad por medio de la técnica del reinjerto.
Mireia Torres ha subrayado que la buena adaptación al terreno de esta variedad permitirá al equipo técnico de Torres vinificar la cosecha de este año y ratificar así el interés enológico que ha demostrado tener la "moneu" en pruebas realizadas a pequeña escala con la uva plantadoaen, en la finca experimental del Aranyó (Lleida).
La directora de innovación ha explicado que el proyecto de recuperación de variedades ancestrales comenzó hace más de 30 años y gracias al mismo se han podido rastrear y recuperar 46 variedades desconocidas.
Según Torres, la primera vendimia en el Penedès de la "moneu" es un paso adelante en la recuperación del patrimonio vitivinícola de esta región y permite que afloren las variedades responsables de la riqueza vitícola antes de la llegada de la filoxera.
La responsable de Torres ha definido a la "moneu" como "la variedad estrella de la finca, de fruto negro, con mucha frescura y con características muy especiales".
Según Miquel Torres Maczassek, "la moneu es una joya enológicamente hablando" y están convencidos de que puede aportar valor al Penedès, "no sólo porque es una uva autóctona que permitirá hacer vinos realmente únicos, sino también porque es muy resistente a la sequía ya las altas temperaturas".
La nueva variedad de uva plantada en el castillo de la Bleda, a pocos kilómetros de Vilafranca del Penedès, se cosechará a finales de septiembre cuando alcance su punto óptimo de maduración.
Precisamente esta maduración más pausada la hace especialmente interesante, ya que permitirá elaborar un vino más fresco y equilibrado, huyendo de la corpulencia y del elevado grado alcohólico de los vinos que provienen de uvas sometidos a altas temperaturas, según Torres.
De las 46 variedades catalanas desconocidas que sobrevivieron a la filoxera y que se han conseguido recuperar en los últimos 35 años, sólo seis son las que en estos momentos centralizan los esfuerzos de investigación de la Familia Torres y del Incavi (Instituto catalán de la viña y del vino).
La mayoría de estas variedades ya están autorizadas por el Ministerio de Agricultura y se tramita su inscripción en los registros pertinentes, ya que la recuperación es una tarea "lenta y rigurosa", que requiere de muchos años entre que se localiza la cepa gracias a la ayuda de viticultores hasta que se puede degustar el vino.
La consellera de Agricultura, Meritxell Serret, por su parte, explicó que la recuperación de variedades antiguas es un paso más para acercar el vino catalán al público más joven y, además, es una ventaja competitiva ante el mercado internacional.
"Recuperar las variedades ancestrales puede parecer melancólico, pero no lo es, sino que es una buenísima proyección de futuro", afirmó Serret.
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