Brexit y vino: malo, pero no tanto
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En: elmundo.es, Digital - 12/04/2017
No parece, por el momento, que el Brexit haya tenido un impacto excesivamente negativo en las importaciones de vino en Reino Unido, según un análisis del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), que pone al día los cuatro tipos de efectos de ese proceso de abandono de la Unión Europea por parte de Gran Bretaña que el OEMV anunciaba en una nota de julio de 2016: efectos monetarios derivados de la evolución del tipo de cambio de la libra esterlina, efectos comerciales, efectos económicos y fiscales y efecto sobre las ayudas OCM.
De forma más general, pudieran también deducirse efectos sobre la política global de la UE y su papel en las negociaciones multilaterales sin el Reino Unido.
Los que previsiblemente resultarían efectos más inmediatos, y así se ha confirmado según el informe del OEMV, eran los monetarios. El Brexit ha generado una fuerte incertidumbre respecto del futuro que ha provocado una depreciación de la libra esterlina, encareciendo los productos extranjeros para el consumidor británico. Y eso perjudica las exportaciones e incluso, en casos puntuales, puede paralizar alguna operación.
Hubo una primera depreciación muy fuerte de la libra, tanto respecto del euro como del dólar norteamericano, con mayor estabilidad o incluso una cierta recuperación desde octubre. Cómo evolucione en el futuro es siempre una incógnita "aunque los presagios no son nada buenos", añade. En estos casos se suelen sustituir productos importados con nacionales, pero como en vino hay muy pocos, salvo los espumosos, será menor el impacto.
Tal depreciación, que sin duda se daría a corto plazo y puede mantenerse en el medio y largo plazo en función de muchas otras variables, puede ser mayor de la libra respecto del dólar estadounidense que respecto del euro, puesto que el Brexit también genera incertidumbre con respecto al futuro de la UE. De hecho, desde octubre la libra parece recuperarse respecto del euro y no así respecto del dólar. Y si esta evolución relativa se mantuviera, el encarecimiento relativo de los vinos europeos sería menor que el que se generaría en los vinos norteamericanos, chilenos, o argentinos; es decir, los vinos exportados en euros tendrían incluso una relativa ventaja competitiva, dentro de una situación generalizadamente mala.
En definitiva, la depreciación de la libra es negativa para las ventas de vinos españoles, europeos y mundiales al Reino Unido pero también pudiera ser una oportunidad dentro de un clima generalizado de incertidumbre.
La negociación del Brexit será dura, larga y complicada, con momentos incluso de gran tensión. La clave está en cómo queden las relaciones comerciales entre la UE y Gran Bretaña y si puede desarrollarse en paralelo o no un acuerdo de libre comercio (espacio único europeo, tratamiento como Noruega o similar) mientras se negocia la ruptura. Todo ello son incógnitas propias del período negociador.
Pero lo que históricamente sí sabemos es que el Reino Unido es tradicionalmente un mercado librecambista, porque tiene necesidad de abastecerse de gran cantidad de productos desde fuera de sus fronteras y que su baza negociadora -más o menos fuerte- será si ese necesario libre cambio lo propicia más con EEUU o los países de la Commonwealth o con sus ex socios europeos. En todo caso, no parece previsible que el Reino Unido decida imponer trabas comerciales a la importación de productos que, como el vino, no genera localmente. Ni lo ha hecho históricamente ni parece que pueda interesarle en el futuro, aunque el argumento pueda utilizarse tácticamente en las negociaciones.
Lo que sí puede ocurrir, y tiene muchas probabilidades, es que la economía británica se deteriore durante unos años como efecto del Brexit. Y ello puede implicar un menor consumo derivado de un cierto empobrecimiento, que sí puede afectar al vino como a muchos otros productos, pero que daría más oportunidades a los vinos más económicos hacia los que previsiblemente se derive una parte del consumo, y una tentación administrativa de compensar ese relativo empobrecimiento con mayores impuestos, con lo que implica de tentación de elevar los del alcohol. Ya hubo a raíz del referéndum algunos comentarios al respecto y pueden convertirse en realidad en el futuro, por lo que los sectores deberán estar muy atentos.
Finalmente, preocupa en gran parte del sector que la salida del Reino Unido de la UE suponga una menor contribución y, por lo tanto, afecte al importe de las ayudas de la PAC. Pero, en el lado positivo, la nota del pasado mes de julio ya apuntaba que la conversión de Reino Unido en un oepaís tercero , fuera de la UE, también tendría la extraordinaria ventaja de hacerlo susceptible de aplicación de las ayudas a la promoción fuera de la Unión. Y no es desdeñable el efecto positivo que tendría sobre las bodegas españolas la posibilidad de recibir hasta el 50% de ayudas sobre los costes de promoción en un mercado tan importante como es el británico.
Lo que por el momento puede comprobarse es que el efecto combinado de todos estos factores, aunque negativo, no parece que sea alarmante, y así lo indica una reducción muy moderada de las importaciones desde julio de 2016.
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