Bronca en el gobierno británico por culpa del pollo clorado
Votación: Voto1 Voto2 Voto3 Voto4 Voto5  |  Resultados: voto_okvoto_okvoto_okvoto_okvoto_ok00

En: lavanguardia.es, Digital - 01/08/2017
El Gobierno británico tiene un pollo montado, y nunca mejor dicho, porque las aves son precisamente el motivo del enfrentamiento entre el Secretario de Comercio Internacional, Liam Fox, y el de Medioambiente, Michael Gove. La polémica se ha disparado en el entorno de las negociaciones para establecer acuerdos comerciales entre Estados Unidos y Gran Bretaña, de vital importancia vital para este país tras el Brexit.
¿Y qué pintan los pollos en todo esto? Las distintas formas de tratar a los animales que existen a ambas orillas del Atlántico es lo que tiene enfrentados a los representantes gubernamentales. Concretamente una práctica conocida como tratamiento de reducción de patógenos, que consiste en lavar a los animales con agua clorada una vez despiezados y antes de empaquetarlos para la venta.
Los representantes gubernamentales están enfrentados por el trato de los animales
Habitual y totalmente legal en Estados Unidos, está prohibida en la Unión Europea. En definitiva, esta cuestión de los pollos se está convirtiendo en todo un símbolo de la preocupación sobre del bienestar de los animales y del cumplimiento de los standards medioambientales, mucho más estrictos en Europa que en Estados Unidos.
Se trata de establecer si el Reino Unido va a adoptar medidas higiénicas y sanitarias más laxas al estilo estadounidense o seguirá las normas fijadas hasta ahora en la Unión Europea. Y no sólo en este tema, también en la cría de ganado con hormonas del crecimiento o la venta de alimentos modificados genéticamente sin etiquetar, entre otras cuestiones presentes en la agenda.
Tras el Brexit, Gran Bretaña debe decidir que medidas higiénicas y sanitarias seguirá respecto a cuestiones alimentarias
(Yves Herman / Reuters)
¿Un pequeño detalle o una línea roja?
Mientras para el Secretario de Comercio el tema de la importación de esos pollos desde Estados Unidos es un pequeño detalle a valorar al final de unas complejas negociaciones, el de Medioambiente insiste en que es una línea roja para un futuro acuerdo comercial con Washington, y totalmente inaceptable.
El motivo por el cual los animales se sumergen o se rocían con agua que contiene dióxido de cloro y otros compuestos similares es eliminar posibles gérmenes perjudiciales, como el E. coli o la salmonela, de la superficie de la carne.
Para el Secretario de Medioambiente británico, la importación de pollos desde EE.UU. es inaceptable
Pero no es la única forma, como se demuestra a este lado del Atlántico, donde se sigue la política de garantizar la seguridad sanitaria y de higiene a lo largo de todo el proceso de producción en lugar de tomar una solución tan drástica al final del camino.
Lo más polémico es establecer hasta qué punto es sano comer carne de pollo, y de otros animales, sometida a un baño químico. Las explicaciones de peso que daba el negociador británico, Liam Fox, es que los estadounidenses lo han estado comiendo durante años sin problemas.
El representante Comercial de los Estados Unidos, Robert Lighthizer y el Secretario de Comercio, Liam Fox
(Sait Serkan Gurbuz / AP)
Bacterias a pesar del cloro
¿Seguro? Una investigación llevada a cabo en 2014 por la ONG estadounidense Consumer Reports, constató que el 97% de las 300 pechugas de pollo de distintos lugares de Estados Unidos que analizaron contenían bacterias peligrosas como la salmonela, campilobacteria y E. coli.
Más de la mitad de las muestras analizadas contenían contaminantes fecales y una cantidad similar mostraban al menos una bacteria que era resistente a tres o más de los antibióticos más recetados. En el Parlamento europeo se debatió sobre la conveniencia de aceptar el sistema norteamericano, pero se desestimó con el voto unánime de todos los países excepto Gran Bretaña que pidió más tiempo para estudiar la cuestión.
El Parlamento Europeo descartó aceptar el sistema norteamericano, a pesar de Gran Bretaña
Argumentos de peso fueron que podría propiciar la formación de componentes de cloro orgánicos, algunos de los cuales son muy persistentes, bioacumulables y cancerígenos. Es decir, que podría desarrollar en los consumidores una mayor resistencia a los antibióticos.
La misma conclusión a que llegaba Consumer Reports. Al otro lado del Atántico, el Adam Smith Institute de Estados Unidos quitaba hierro al asunto alegando que no es tan peligroso para los humanos como se dice y que una persona debería ingerir en un solo día el 5% de su propio peso en pollo lavado con cloro para ser expuesto a niveles peligrosos de clorato.
El tratamiento de los animales enfrenta a los secretarios de Medioambiente y Comercio
(iStockphoto)
Los europeos no quieren pollos lavados
No queda claro cuánta cantidad de éste puede tener animal, pero en todo caso, la UE establece en 0,01mg de clorato por kilo de alimento el máximo nivel permitido. Pero es que, además, no está muy claro que el tratamiento ahora en discusión evite por completo la contaminación de los animales.
Otro estudio de 2013, este elaborado por la agencia federal de sanidad de EEUU, analizó brotes de enfermedades por intoxicaciones alimentarias entre 1998 y 2008 y descubrió que la mayor parte de las muertes eran atribuibles a la avicultura.
No está claro que el tratamiento evite por completo la contaminación de los animales
¿Por qué entonces la insistencia en autorizar la importación de pollos estadounidenses? Porque según datos del gobierno norteamericano los consumidores de ese país pagan un 21% menos por kilo de pollo que los ingleses. Aunque no aportan pruebas que demuestren que son más baratos porque se someten al lavado con cloro.
Aparte del tema sanitario, hay otra cuestión que preocupa, y mucho, a los granjeros británicos. Y es que en el caso de aceptar finalmente las normas impuestas por el Gobierno de Washington de relajar las exigencias en el tratamiento de los alimentos, van a tener muy complicado exportar su propia carne a los países de la UE.
El pollo no es la única carne que preocupa a los granjeros británicos
(iStockphoto)
Lo tiene claro el líder del Grupo Socialista en el Parlamento europeo, Gianni Pitella, que recientemente declaraba que los comentarios de Liam Fox alertan aún más sobre la necesidad de aplicar comprobaciones y controles muy estrictos a mercancías procedentes de Gran Bretaña. No vamos a aceptar una carrera para reducir los niveles de exigencia.
De aceptar las normas estadounidenses, los británicos tendrán difícil exportar su carne a los países europeos
Compartir: