Bruselas no firmará un TTIP que rebaje la protección legal
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En: cincodias.com, Digital - 12/05/2016
La negociación entre EEUU y la UE para impulsar un tratado de libre comercio (TTIP, por sus siglas en inglés) se ha visto dinamitada por las filtraciones realizadas por la organización ecologista Greenpeace, en las que revelaban la hasta ahora desconocida posición de la delegación norteamericana respecto a cuestiones cruciales en el acuerdo. De los textos filtrados se desprende, según Greenpeace, que EE UU trata de rebajar los niveles de regulación europea en materia de salud, medio ambiente o alimentación. Unas propuestas consideradas inaceptables por los países miembros de la UE menos partidarios del acuerdo, como Alemania y Francia, que han llevado a sus dirigentes a dar el tratado por muerto. En el estado que conocemos de las negociaciones comerciales internacionales, Francia dice no, dijo el presidente francés, Francois Hollande. Pese a ello, Ignacio García Bercero, negociador jefe de la UE para el TTIP, descarta que haya fractura entre los países miembros de la UE. Todos apoyan la negociación del tratado con EE UU y consideran que para concluir las negociaciones tiene que haber un paquete amplio, ambicioso y equilibrado. Por el momento no estamos ahí, recalca en una entrevista con CincoDías.
Plazos y objetivos
Tampoco comparte el pesimismo sobre el futuro del TTIP y considera que no hay que exagerar sobre el impacto de las filtraciones. En primer lugar no han indicado nada nuevo sobre la posición de la UE. Todas eran públicas y algunas de las alegaciones hechas por Greenpeace no tienen base con la realidad, apunta en alusión al principio de precaución. Cualquiera que vea nuestras propuestas verá que el principio de precaución está en la primera página, remarca visiblemente contrariado por el importante impacto mediático que han tenido. En modo alguno ponen en cuestión el proceso de la negociación, que sigue manteniéndose y que está en una fase de intensificación, aclara.
Posiciones encontradas
Francia: Tras las revelaciones de Greenpeace, el secretario de Estado francés del Comercio Exterior, Matthias Fekl, consideró que la opción más probable actualmente es el cese de la negociación del TTIP.
Alemania: Las protestas que han sacado a miles de personas a la calle contra el Tratado no han minado la confianza de la canciller Angela Merkel sobre el mismo. Esta compareció a finales de abril junto a Barack Obama para refrendar su apoyo. El acuerdo es absolutamente favorable desde una perspectiva europea para el crecimiento económico. Celebro que el presidente de EE UU apoye acelerar este proceso en los próximos meses.
Reino Unido: El primer ministro David Cameron es uno de los más fervientes defensores del acuerdo por los estrechos lazos comerciales y de inversión que mantiene con EE UU.
La duda que surge ahora es si las autoridades comunitarias optarán por cerrar un acuerdo y cumplir con el calendario establecido o se enrocarán en una posición conservadora para evitar una imagen de sometimiento a los planteamientos de EEUU. Lo fundamental es conseguir un buen acuerdo. Y ello implica que vamos a tratar de llegar lo más lejos posible este año. El objetivo es conseguir cerrar el mayor número de capítulos pero nunca sacrificando el fondo por un calendario político, recalca. ¿Entonces que es mejor, un mal acuerdo o un desacuerdo? Un mal acuerdo no sería ratificado en la UE ni en EE UU. Estamos condenados a tener uno bueno, subraya.
Protección a los inversores
Por ahora son más los puntos de desencuentro que los de encuentro. Uno de los que más repercusión ha tenido ha sido la inclusión de mecanismos de protección para proteger las inversiones. De manera sistemática, EE UU incluye cláusulas de protección de sus inversiones y un procedimiento de arbitraje internacional que también lo quiere para el TTIP, apunta García Bercero. El negociador jefe de la UE recalca que ambos bloques comparten la visión de que el sistema proteja las inversiones y no ponga en cuestión el derecho del estado a legislar, pero discrepan en cuanto al mecanismo para resolver las disputas. EE UU apuesta por un mecanismo clásico de arbitraje, en el que cada una de las partes elige a un arbitro, mientras que nosotros hemos establecido un sistema más jurisdiccional, en el que ambos estados se someten a las decisiones de quince jueces y un órgano de apelación de seis miembros.
Proteccionismo comercial
Otro de los puntos en los que existe más distancia entre EEUU y la UE para rubricar el acuerdo es el de las compras públicas. En las anteriores negociaciones con los doce países del Acuerdo Transpacífico, entre los que se encuentran Canadá, Japón, México, Australia o Chile, la delegación norteamericana evitó concesiones en este capítulo, condicionada por la cláusula Buy American, que prioriza a los proveedores locales frente a los extranjeros. El acuerdo Transpacífico está cerrado y consideró que sería mucha especulación pensar que alguno de los países reabriera el debate si finalmente hay concesiones en las compras públicas para los países de la UE. Lo que es evidente es que es un tema muy sensible en EE UU y muy importante para los intereses de la UE. Desde el principio de la negociación hemos dejado claro que no puede haber un acuerdo sin un resultado sustancial en compras públicas. Pero no escondo que es uno de los temas más difíciles de la negociación, remarca.
España busca el equilibrio
España es, junto a Reino Unido, uno de los países que ha alabado con mayor intensidad los beneficios de la supresión de las barreras arancelarias y no arancelarias entre EE UU y la UE. García Bercero considera que España tiene muchos intereses ofensivos en el mercado estadounidense. Los derechos de aduana que gravan algunos productos de exportación, como atún, sardinas, queso, textil, calzado o azulejos son muy elevados, remarca. Las alcachofas o los pimientos en conserva, donde España es el primer proveedor de la UE a EE UU, son algunos de los productos más perjudicados con un arancel que llega al 15%.
El negociador jefe de la UE destaca también la potencialidad que existe en el crecimiento de las ventas al exterior ligadas al sector del automóvil, el segundo más exportador de España, aunque la liga al nivel de convergencia reglamentaria que se pueda conseguir entre ambos bloques. Las legislaciones en materia de emisiones o de componentes son diferentes y de cómo finalice el acuerdo, el crecimiento será uno u otro.
Las expectativas españolas se centran en la apertura de las compras públicas, ya que hay muchas empresas ya establecidas, pero solo pueden participar con suministros americanos. El sector servicios también tiene muchos intereses. Son intereses ofensivos, pero también hay defensivos en sectores sensibles, sobre todo el sector ganadero, donde EE UU es el mayor exportador de vacuno.
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