Cabrera, cien años cultivando la uva mediterránea
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En: expansion.com, Digital - 27/07/2017
Desde 1895, cinco generaciones de la familia alicantina han dedicado su vida al cuidado y comercio de la variedad moscatel de Alejandría, pasando de la pasa al embotellado de vino.
A finales del siglo XIX, los obreros británicos soportaban las largas jornadas laborales de la industria del hierro con la energía que les aportaba el reconstituyente natural que les llegaba desde el puerto de Denia. Tras una travesía de dos semanas, barcos cargados con pasas procedentes de viñedos alicantinos llegaban a Porstmouth, la ciudad desde la que se repartía el producto por todas las regiones de la Inglaterra victoriana. Sin embargo, las partidas con el fruto, que pronto fue apreciado por la burguesía al incorporarlo en sus recetas de cupcakes, llegaban de forma intermitente a las costas inglesas.
"Los agricultores de Benissa no tenían prisa por vender la cosecha. La pasa se mantenía en buen estado unos ocho meses, por lo que si no consideraban justo el precio que les ofrecían los mercaderes británicos esperaban otras ofertas", señala Ximo Cabrera, bisnieto de Vicente Cabrera, quien desde 1895 se encargaba de mediar entre ambas partes y cuando cerraban un acuerdo llevaba la uva seca desde las tierras de la comarca de Marina Alta hasta los puertos levantinos. "Los márgenes que obtenía le permitieron reunir unos ahorros con los que compró una finca de viñedos de 11 hectáreas para empezar a vender sus propias cosechas", señala el actual propietario de Uvas Cabrera sobre los orígenes de esta pyme centenaria.
Tras más de veinte años trabajando sus tierras y comercializando un producto que ocupaba a buena parte de la población alicantina, Vicente Cabrera decide jubilarse. "Ninguno de sus seis hijos continúan con el negocio, por lo que la empresa cesa su actividad", afirma el bisnieto del fundador. Sin embargo, en 1930, el vástago más pequeño, Joaquín Cabrera, abre un hostal en Benissa, donde traba amistad con algunos camioneros que cubrían la ruta comercial entre Madrid y Valencia. Como muestra de confianza, en la época de la vendimia el posadero regala uvas a sus huéspedes, quienes pronto comienzan a reclamar el producto para venderlo en la capital.
Lo que empezó como un gesto de gratitud se convierte en un negocio, y la familia Cabrera regresa a sus orígenes, aunque esta vez gracias a la venta de uva en lugar de pasa. "La compañía prosperó tanto que en la década de 1950 adquirió una furgoneta con la que repartía la fruta en el mercado de Valencia", afirma Ximo Cabrera, cuyo padre montó una tienda de productos agrícolas en Benidorm.
Poco después, la familia regresa a Benissa, donde se centra en el comercio de la uva y amplía la venta a todo el territorio español. "La temporada de la variedad de uva Moscatel de Alejandría sólo dura dos meses, por lo que empezamos a vender la del Vinalopó, que se puede consumir hasta fin de año", señala el responsable. Tras más de 50 años adquiriendo fruta de otros agricultores, la llegada a la compañía de Dani Cabrera -representante de la quinta generación-, ha permitido que la familia retome la producción propia. "Desde niño quiso mantener el negocio familiar. Ligado a él va el futuro de Uvas Cabrera", señala Ximo Cabrera, que en las últimas campañas ha cosechado unos 200.000 kilos de uva cada vendimia.
Recuperar la herenciaLa incorporación de Dani Cabrera al negocio familiar ha impulsado un regreso a los orígenes de la compañía. "Desde hace cinco años, además de cultivar nuestras tierras, estamos recuperando otras de la zona que estaban abandonadas", señala Ximo Cabrera. Además, una parte de la última cosecha se ha destinado a elaborar 4.000 botellas de su propio vino. "El objetivo es diversificar", señala el responsable, que, además de elaborar caldos, destinará una parte de sus uvas para dejarlas secar y hacer pasas.
El cultivo de la pasa¿Cuáles son las peculiaridades de la uva moscatel de Alejandría? Es una fruta de piel fina y sabor dulzón en la boca. Esto es así por las condiciones del terreno en las que se crían las vides. Las fincas de la comarca alicantina de Marina Alta están orientadas al mar para que la brisa del Mediterráneo mantenga la humedad en las plantas. Además, las abundantes horas de sol provocan una maduración rápida.
¿Dónde se secaban las uvas hasta convertirlas en pasas?
Los viticultores de la zona de Benissa construían 'riuraus' en sus propios terrenos. En estos edificios -techados pero con aberturas en toda su estructura-, por la noches se guardaban las tiras de uva que habían estado secando al sol. Así se las protegía de la humedad y el rocío, pero no del viento, que también favorecía el secado de la pasa.
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