Cámaras de seguridad en los mataderos: la carne, vigilada
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En: elconfidencial.com, Digital - 11/04/2018
Francia y Reino Unido han aprobado recientemente una serie de medidas para ampliar el control sobre el sector. ¿Sucederá lo mismo en España? Gonzalo de Diego Ramos Contacto Georges Franju, uno de los directores de referencia del cine de terror francés, comenzó su carrera hace casi siete décadas con un espeluznante documental sobre los mataderos parisinos: 'La sangre de las bestias', una cinta capaz de incomodar, aún hoy, al espectador más insensible.
Reses a medio aturdir, animales todavía vivos colgados de ganchos, cabezas degolladas en cadena... Las imágenes captadas con cámara oculta en estos espacios que la asociación animalista L214 difundió en 2016 demostraron, para sorpresa de la opinión pública francesa, que buena parte de lo que Franju mostraba en su cortometraje en blanco y negro seguía ocurriendo todavía.
"El sector cárnico sabe que su reputación está en riesgo y quiere demostrar que hace correctamente su trabajo"
El trabajo de los activistas tuvo sus consecuencias. El pasado año, la Asamblea Nacional aprobó una serie de medidas por las que obligaba al sector, desde enero de 2018, a instalar cámaras de vigilancia de manera experimental en zonas de transporte, descarga, alojamiento, aturdimiento y sacrificio. Aquellos a los que se les sorprenda incumpliendo la ley podrán ser condenados a penas de hasta un año de prisión.
Paralelamente, el Ministerio de Agricultura de Reino Unido sacó adelante una propuesta similar que ha entrado en vigor esta primavera. Entre los organismos encargados de su cumplimiento se encuentra la Food Standards Agency, responsable en este país de la protección de la salud pública relativa a la comida y de los controles oficiales en los mataderos. "La sensibilidad de los consumidores sobre el bienestar animal no para de crecer", nos comenta Francisco Javier Domínguez Orive, director veterinario y jefe de Ciencia e Investigación de la agencia británica. Según el experto, el sector tiene que asumir esta realidad: "Las exigencias sobrepasan hoy en día los problemas sanitarios".
Foto: Reuters.
El sector frente a la leyDomínguez Orive nos explica cómo en Reino Unido existe ya una importante cultura de videovigilancia. Cerca de un 40% de los mataderos de carne roja tenían sistemas instalados antes de la normativa. El porcentaje llegaba hasta el 50% por lo que se refiere a la carne blanca. En volumen de animales, las cifras eran aún más elevadas, cubriendo el 90% del ganado vacuno sacrificado y el 98% del avícola.
Dichos sistemas se empleaban como herramienta interna para las propias empresas. Con la nueva legislación, será el propio sector público quien tendrá acceso a las grabaciones como parte de los controles oficiales. Frente a lo que se podría pensar, Domínguez Orive recalca que los propios mataderos británicos han aceptado la ley de buen grado: "El sector cárnico entiende que su reputación está en riesgo y quiere tener todos los medios para demostrar que hace correctamente su trabajo".
"No se trata solo de una cuestión de maltrato, también son importantes los fallos de las propias infraestructuras"
Miguel Huerta, secretario de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE), nos ofrece el punto de vista del sector ante la posibilidad de que algo parecido se implante en países como España: "No creo que la instalación de videocámaras mejore el control que aporta la presencia permanente de la autoridad sanitaria en los mataderos, pero estamos abiertos a estudiarlo. Si el análisis es positivo, la propuesta es viable técnica y económicamente y aporta mejoras, no nos opondremos".
¿Mataderos de cristal?El experto de la FSA describe, sin embargo, los problemas con los que topan las susodichas autoridades: "Los controles existen y se llevan a cabo por veterinarios oficiales. No obstante, el veterinario tiene muchas responsabilidades: la sanidad, la higiene, el bienestar animal... No puede estar en dos lugares al mismo tiempo. No hay que olvidar tampoco que existen zonas de difícil acceso o donde no es conveniente permanecer por la propia peligrosidad de los animales. No se trata solo de una cuestión de maltrato, también hay que tener en cuenta los fallos que presentan a veces las propias infraestructuras".
Foto: Reuters.
¿Estamos solo ante una nueva medida legal, o lo que se pretende es dar un paso adelante para restar opacidad y que los consumidores estén mejor informados sobre lo que ocurre dentro de estos edificios? "Es necesario que los ciudadanos sepan cómo se producen sus alimentos y de dónde provienen. Entre la imagen idílica de un cordero en libertad y una costilla preparada en la barbacoa del patio de casa tendemos a borrar o ignorar lo que pasa en el medio. Con todo, es posible que no se tenga aún claro qué grado preciso de transparencia queremos", afirma Domínguez Orive.
De manera generalizada, se acepta, sin embargo, que los estándares de calidad se han modificado. Los propios responsables de ANICE, como Miguel Huerta, lo reconocen: "Las empresas cárnicas tienen ahora un enfoque integral que engloba muchas otras cuestiones, como el bienestar animal, la sostenibilidad o la responsabilidad social. La forma de ver este negocio y la relación con la sociedad está cambiando".
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