Cómo tratar los productos alimenticios de forma segura y eficaz con ozono
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En: noticiasdealmeria.com, Digital - 03/11/2017
Aunque no son perceptibles por el ojo humano, los microorganismos están presentes durante todo el proceso de producción de los alimentos, desde los campos en los que se siembran, hasta su envasado y almacenamiento después de la cosecha.
El control de estos microorganismos, particularmente de los patógenos (aquellos que causan enfermedades en humanos y animales), es importante en todas las etapas.
Los tradicionales métodos de control, basados en compuestos de cloro o bromo, son efectivos para controlar los microorganismos, pero su uso resulta en la formación de subproductos halogenados, que pueden llegar a incorporarse en el propio producto posteriormente.
Sin embargo, el ozono, compuesto únicamente por tres átomos de oxígeno, es uno de los desinfectantes más fuertes disponibles y no deja residuos. Además, se puede aplicar tanto en gas como líquido (agua ozonizada), proporcionando un campo de actuación mucho más amplio.
El desinfectante más eficaz y seguro
El ozono es, por tanto, un agente oxidante fuerte, así como un desinfectante muy efectivo. Debido a esto, ambos beneficios (oxidación y desinfección) se pueden lograr durante un único proceso de ozonización.
No obstante, hay que tener en cuenta que no todas las sustancias oxidables pueden ser destruidas totalmente mediante el ozono. Este punto es muy importante en el tratamiento de los alimentos, que son orgánicos por naturaleza. El uso indiscriminado del ozono para controlar los microorganismos puede llegar a oxidar parcialmente el material orgánico superficial de los alimentos tratados, cambiando la naturaleza de esa superficie.
La clave para aplicar de forma óptima el ozono en los alimentos es utilizar la cantidad suficiente para que sea eficaz, pero sin que cause daño a la propia comida. Esto no es posible sin realizar las pruebas pertinentes sobre productos alimenticios específicos.
La utilización del agua ozonizada
El agua es un elemento esencial en la agricultura y el procesamiento de los alimentos, y puede ser un canal para aplicar el ozono.
Puesto que el agua entra en contacto con los alimentos, es fundamental que esté lo más limpia posible. Para ello es necesario tratar el agua previamente, y el ozono puede hacer un buen trabajo en este campo.
Una de las aplicaciones del ozono, precisamente, es el tratamiento del agua y, por lo tanto, tiene muchas ventajas potenciales en la agricultura y las instalaciones de procesamiento de alimentos.
El agua ozonizada (ozono disuelto en agua) se utiliza en muchas plantas de procesamiento para lavar los productos alimenticios, y todo el equipo en contacto con estos.
Como bien mencionan en la página web Cosemar Ozono, el ozono estimula una reacción en las plantas en crecimiento denominada "resistencia sistémica adquirida". El resultado es que las plantas que crecen no necesitan ser rociadas con plaguicidas químicos, como muestra claramente el vídeo Ozono en agricultura en El Ejido, Almería: Eliminación de nematodos y bacterias en sandías.
La aplicación periódica de este desinfectante mantiene a las plantas libres de patógenos, sin necesidad de utilizar productos químicos agresivos. Esto significa que no va a haber residuos químicos en los productos cosechados ni en el suelo.
El uso del ozono en estado gaseoso
La desinfección en agricultura con ozono también se puede realizar con ozono como gas. Aplicado correctamente en una concentración, humedad relativa y tiempo de exposición adecuados, se pueden mantener niveles bajos de microorganismo patógenos para preservar el producto durante su cosecha, transporte y almacenaje.
Más aplicaciones del ozono
Las aplicaciones del ozono en el procesamiento de alimentos son muy abundantes. Por eso es probable que la utilización del ozono aumente con el tiempo, a medida que las fábricas y los agricultores se familiaricen con la tecnología y todas sus capacidades.
Además de las aplicaciones para el tratamiento del aire y el agua, hay aplicaciones emergentes muy beneficiosas para tratar los alimentos de forma eficaz y segura:
Desinfectar la cáscara de los huevos enteros para eliminar las bacterias potencialmente patógenas.
Tratar el agua de lavado previo de las frutas y hortalizas.
Desinfectar el agua del enfriador de aves de corral para reducir las bacterias patógenas potenciales, y reacondicionar el agua de desbordamiento para reciclar y poder reutilizar de nuevo.
Desinfectar el agua fría de las bodegas, sustituyendo el agua caliente tradicional y los métodos químicos agresivos para la desinfección.
Utilizar el ozono como sustituto del agua clorada para controlar las bacterias y el moho en el proceso de desinfección del grano.
Tratar el agua de los tanques de acuicultura para reducir considerablemente la formación de espuma, incluso sin purificar el agua.
Utilizar el ozono para aplicaciones de procesamiento de mariscos, incluyendo su desinfección, sistemas de bombeo de pescado, líneas de fileteado y tanques de mezcla de surimi.
Conseguir productos alimenticios orgánicos cultivados sin plaguicidas, herbicidas, productos químicos, etc.
De esta manera se puede alargar la vida útil del producto durante toda su cadena, resultando en menos pérdidas durante el transporte y almacenamiento, y en un producto final de calidad.
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