Cultivos para biocarburantes, en riesgo
Votación: Voto1 Voto2 Voto3 Voto4 Voto5  |  Resultados: voto_okvoto_okvoto_okvoto_okvoto_ok00

En: hoy.es, Digital - 09/01/2018
El sector agrario, o al menos parte de él, vieron en el desarrollo de los biocarburantes una posibilidad de mercado. Por ejemplo, cultivos como el girasol o la colza podían tener una nueva oportunidad en la industria del biodiesel, y los cereales o la remolacha en la de bioetanol, entre otros.
El desarrollo de estas alternativas energéticas en la Unión Europea (UE) se mueve en un equilibrio inestable. Hay quienes apuestan por reducir la dependencia de los combustibles fósiles buscando propuestas energéticas como los biocarburantes, y los que defienden que su excesivo crecimiento puede generar un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, por la supuesta necesidad de incrementar la superficie cultivada. Este último efecto bastante poco probable, ya que por el momento el problema alimentario no es cuestión de escasez de producción sino de distribución, por lo que no conllevaría una migración de cultivos a otros espacios económicos. En todo caso, el potencial incremento de superficie de cultivo a nivel mundial tiene un techo del 4%, según las previsiones de la propia Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Nos encontramos en un momento clave, con una directiva de energías renovables en fase de revisión para el periodo 2021-2030. Una importante novedad es la propuesta del Consejo de Ministros de Energía de la UE de un objetivo de energías renovables en el sector del transporte del 14%, de los que tres puntos porcentuales corresponderían obligatoriamente a biocarburantes avanzados (los que no demandan cultivos alimentarios). Para el cumplimiento de ese objetivo se permitiría la mezcla de biocarburantes y el uso de los de primera generación con un límite máximo del 7%
Hay que recordar que la propuesta de la Comisión no incluía ningún objetivo de energías renovables y reducía el límite máximo de los biocarburante de primera generación del 7% al 3,8%. Todavía más exigente es la posición del Parlamento Europeo (PE), que pretende pasar del 7% al 3%, apostando solo por los avanzados. Estos dos enfoques dañarían el futuro de una industria de biocarburantes, que ya ha realizado importantes inversiones basadas en una estrategia medioambiental de la UE a largo plazo, y que ahora no debería sufrir el impacto de un nuevo golpe de timón, sobre todo cuando no hay argumentos contrastados que lo justifiquen. Por otro lado, este planteamiento perjudicaría a los agricultores, que perderían una interesante alternativa productiva.
En España la mayoría de los biocarburantes que se producen son de primera generación, ya que no hay suficiente materia prima para que se desarrolle un rápido crecimiento de los avanzados. En gran parte el biodiesel se obtiene a partir del aceite de palma, aunque la tendencia de los reguladores europeos es a suprimirlo, dadas las importantes críticas medioambientales que está recibiendo la expansión de su cultivo; que por cierto, no ponen en el otro plato de la balanza los beneficios económicos que genera en países en vías de desarrollo. En cualquier caso, el papel que juegan el girasol y la colza como materia prima, puede ser importante para nuestro sector agrario. En el caso de la colza, una buena parte de la producción de biodiesel europeo, superior al 50%, proviene de esta fuente. Un porcentaje similar se estima para el cereal como materia prima del bioetanol. Incluso para la remolacha puede ser una opción, si se mantiene la tendencia generada como consecuencia de la liberalización del mercado de cuotas del azúcar, que ha empujado al alza la producción y ha hundido en Europa los precios del azúcar.
A pesar de que la negociación con el PE no va a ser fácil, no parece probable que se acepte su propuesta de supresión del uso de biocarburantes de primera generación. Los representantes europeos del sector agrario se han puesto de lado del Consejo y la industria también, a pesar sus dudas con respecto a la inclusión de multiplicadores, que en la práctica reducen los objetivos reales de producción y, por tanto, la necesidad de cultivos energéticos.
Lo + leído
Top 50
Compartir: