Desciende la superficie de siembra dedicada al trigo
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En: abc.es, Digital - 09/04/2018
Dos cultivos claves para la provincia de Sevilla, como son el trigo duro y el girasol, han visto como los últimos meses sus precios y rentabilidad han caído en picado, haciendo que sean muchos los agricultores los que han decidido sustituirlos por otros tipos de siembra.
«Los cultivos herbáceos fundamentales en nuestra región no son rentables debido a que los precios son bajos y los costes de producción cada vez más altos. Esto lleva a que, sistemáticamente y de forma más pronunciada este año, haya un descenso en la superficie dedicada a su siembra», asegura José Vázquez, técnico de cultivos herbáceos de Asaja Sevilla.
Esto es de vital importancia para la provincia sevillana, una de las principales productoras de trigo duro a nivel nacional. En concreto, y según los datos proporcionados por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, la superficie destinada al trigo duro en Sevilla ha pasado de 125.114 hectáreas en 2016 a 115.892 en 2017 y, finalmente, a 92.461 ha en 2018, lo que supone un 21% menos en este año respecto al anterior. «No creemos que la bajada sea tan radical como las primeras cifras que ofrece el Ministerio, pero sí que consideramos que hay una tendencia de descenso muy importante que puede superar el 11% de menos superficie para el trigo duro», explica Vázquez.
A nivel regional, Andalucía es la principal productora del país de trigo duro al concentrar el 65% de la superficie total española, pero los datos regionales también se han visto afectados por la falta de rendimiento. En concreto, el informe del Ministerio de Agricultura detalla que son 238.251 las hectáreas que se han sembrado este año de trigo duro, un 11,2% menos que en 2017, cuando se sembraron 268.283 ha.
Las hectáreas de trigo duro en Sevilla han descendido un 21% respecto al año pasado
En cuanto al trigo blando, también ha descendido su superfie. En Sevilla, se ha pasado de 49.251 hectáreas en 2016 a 46.621 ha en 2017 y 41.941 ha en 2018, un 10% menos este año respecto a 2107.
En el conjunto de Andalucía, el trigo duro ha pasado de ocupar 91.271 hectáreas en 2017, a las 86.733 que se han sembrado de este mismo cultivo en el presente año, lo que supone una bajada de un 5%.
También la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, en su avance de superficies y producciones de febrero, especifica la bajada general del trigo en la región. Si se compara la superficie total sembrada de trigo con la media de los años 2013-2016, la de trigo blando resulta ser un 42% inferior y tan solo un 1% superior la de trigo duro.
Sin embargo, tal y como explica José Vázquez, la bajada de la siembra de trigo ha hecho que suban otro tipo de cereales con los que se ha sustituido la anterior siembra de trigo. La superficie de cebada de dos carreras, por ejemplo, ha subido hasta un 11%en Andalucía, alcanzando las 61.226 hectáreas. Para la de seis carreras la superficie es un 1% mayor y, en total, la superficie de cebada ha crecido un 6% en la región. En Sevilla, en concreto, la cebada de dos carreras ha pasado de tener 15.505 hectáreas a 21.785 ha en 2018 y el total de cultivo de cebada alcanza las 22.551 hectáreas.
Además, según los primeros avances, también aumentará la superficie de avena y triticale. Este último supone 14.300 hectáreas en la provincia y es una de las grandes alternativas utilizadas por los agricultores andaluces para sustituir al trigo, además de otro tipo de cultivos como árboles frutales u olivar.
«Producir una hectárea de trigo duro cuesta unos 600 euros mínimo y el precio que está teniendo es de 200 euros como máximo; al menos los 3.000 kilos son necesarios para cubrir los costes, por lo que cada vez es más difícil sacarle rendimiento», asegura el técnico de Asaja Sevilla.
Aumenta en la provincia superficie destinada a otros cultivos como avena o triticale
Respecto a la siembra actual, Vázquez confirma que, aunque las lluvias han mejorado bastante la situación, se prevé que sea un año normal, pero tampoco excesivamente bueno. «La parte negativa de la lluvia son los costes añadidos, con la humedad enfermedades producidas por hongos como la septoria y la roya proliferan más y se deben aplicar tratamiento, al igual que a las malas hierbas», explica el técnico de la patronal agraria.
Entre los aspectos negativos de la lluvia, el problema principal son los costes añadidos ya que, al haber llovido mucho, se desarrollan con más intensidad enfermedades criptogámicas, producidas por hongos, especialmente septoria y roya, que son las que más afectan al trigo, y se les debe aplicar tratamiento.
Los primeros avances de producciones, aunque aún dependen de cómo discurra la primavera, también avanzan que las producciones de cereales serán inferiores a las del año pasado.
El girasolPor otro lado, una de las alternativas tradicionales al trigo en la región andaluza, el girasol, está viviendo, a juicio de Asaja Sevilla,«una situación crítica». «Los precios están siendo muy malos y la superficie destinada al girasol lleva en caída libre varios años», afirma Vázquez. Este es otro de los cultivos en los que la provincia de Sevilla es líder, y en 2017 suponía un total de 12.585 hectáreas, una cifra que, según se prevé, va a descender este año de manera importante.
Por otro lado, y dentro del balance de la situación actual, José Vázquez explica que«la siembra de girasol se ha retrasado un poco debido a las últimas semanas de lluvias» y que, en algunas zonas, se ha tenido que incluso que resembrar debido a las escorrentías y otros daños.
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