El campo español agoniza
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En: levante-emv.com, Digital - 02/08/2017
Si la Administración no toma cartas en el asunto, el campo español tiene los días contados. Uno de los principales motores de la economía española durante años, como es el sector agrario, no levanta cabeza. La situación no es coyuntural sino crónica. Este mismo periódico informaba en su edición de hoy domingo, que muchos agricultores de la comarca de la Ribera, concretamente, de la población valenciana de Benifaió, están arrancando los frutales y abandonando los campos de cultivo ante la caída de los precios. El campo es inviable en términos económicos y esto hace que muchos agricultores opten por abandonar sus tierras y dejarlas improductivas o yermas ante la falta de rentabilidad de sus explotaciones.
Los agricultores prefieren pasar el rotovato y triturar sus cosechas antes que malvender sus productos, cuyos precios en origen, como es el caso de las cebollas o de las patatas, no supera los 4 céntimos el kilo.
Con estos precios, que son una auténtica ruina, el agricultor no cubre ni siquiera los costes de producción. Sobrevivir en estas condiciones es muy difícil.
La entrada masiva de productos de otros países, muchas veces sin ningún control sanitario, ha provocado que los grandes distribuidores europeos, que son los que controlan el mercado y fijan los precios, hayan utilizado esta abundante sobreoferta de productos para empujar los precios a la baja. Muchas grandes cadenas de alimentación ofertan precios de frutas de verano como el melón o la sandía por debajo del precio de coste. Es lo que en términos contables se conoce como venta a pérdidas y que algunas asociaciones agrarias han denunciado con frecuencia. No sé si es legal, pero desde luego es una auténtica competencia desleal.
A la falta de ayudas, los bajos precios, la escasa mecanización de los medios de producción o la obsolescencia de las técnicas de cultivo se une otro grave problema. Y es el relevo generacional. Más del 15% de los agricultores tiene más de 55 años frente a un 10% de otros sectores productivos, según datos de la Conselleria de Agricultura. No hay jóvenes que quieran trabajar en el campo. Tampoco hay políticas que fomenten la incorporación de jóvenes al mundo rural.
Muchos agricultores de esta zona que optaron por cambiar de cultivo y apostaron por el caqui como alternativa se encuentran ahora que hay una sobreoferta en el mercado, que provocará que los precios se hundan como ha pasado esta campaña con los albaricoques o los ciruelos. Muchos han preferido dejarlos en el árbol antes que recogerlos.
Ante esta difícil tesitura, el Gobierno español debería mover ficha como lo ha hecho con otros sectores en crisis.
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