El futuro de la PAC: cuestión de números
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En: La Rioja, Suplemento AGRO - 03/10/2017
Las discusiones sobre la próxima reforma de la Política Agrícola Común están en auge desde hace algunos meses en el Parlamento Europeo. A principios de este año la Comisión realizó una labor de consulta pública al respecto y este mes de noviembre se espera que presente una comunicación al Parlamento. En mi opinión, el gran reto de esa nueva reforma no sólo será el cambio de las medidas que en ella se recojan sino el previsible recorte de los presupuestos comunitarios.
La salida del Reino Unido de la Unión Europea va a suponer un agujero de en torno a 10.000 millones de euros en el presupuesto comunitario, es decir, un 16% de la actual dotación. Aún está por ver cómo va a ser solventado este escollo, pero en cualquier caso ya hay algunas ideas sobre la mesa, como la de incrementar las aportaciones de los 27 Estados miembros al presupuesto. No obstante, esto está todavía muy en el aire.
Por si esto no fuese un reto suficiente, también habrá que tener en cuenta posibles giros en las políticas prioritarias para los años post-Brexit. Los nuevos retos y el ímpetu mostrado por la Comisión Europea en áreas como la seguridad interior y exterior (incluida la seguridad de abastecimiento alimentario en cantidad suficiente y de calidad adecuada), la política de defensa común o la cuestión migratoria y demográfica pueden suponer ajustes importantes en los presupuestos destinados a otras políticas como la agrícola. Queda, además, pendiente la equiparación entre antiguos y nuevos estados miembro en cuanto al nivel de ayudas directas que reciben los agricultores de ambos bloques, equiparación que no se llevó a cabo completamente en la última reforma.
Tanto los ministros de Agricultura de la Unión como el propio comisario europeo Phil Hogan han manifestado su intención de que la próxima reforma suponga una evolución de la actual PAC. Por ese lado, nuestro sector parece que puede estar tranquilo ya que no se prevé, en principio, giros radicales en el modelo de ayudas actualmente en vigor. No obstante, los números quizás no cuadren y si el presupuesto comunitario de los próximos años disminuye o las prioridades cambian sustancialmente, seguramente nos tocará a todas las administraciones hacer más con menos en materia agrícola.
En cualquier caso todo esto no deja de ser un pronóstico muy aproximativo del debate que está por llegar. Con estas reflexiones mi única intención es situar las cosas en su contexto. La Unión Europea debe asumir más competencias en cuestiones que nos atañen a todos y hay que ser conscientes de los posibles cambios que se avecinen. Es conveniente estar preparados ante ellos.
Sea cual sea la propuesta de la Comisión Europea, desde mi escaño voy a seguir defendiendo una Europa unida para la que nuestros agricultores y el campo sean prioritarios. La labor que éstos cumplen es primordial y como tal debe ser entendida y tratada. No hay que olvidar que el campo europeo es un sector estratégico para nuestro país.
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