El inminente 'boom' de los nuevos aceites gallegos
Votación: Voto1 Voto2 Voto3 Voto4 Voto5  |  Resultados: voto_okvoto_okvoto_okvoto_okvoto_ok00

En: lavanguardia.es, Digital - 10/04/2018
Galicia es una bacanal: mariscos, pescados y carnes de primera, vinos mundialmente conocidos... Y es una tierra de una enorme riqueza agraria pese al invasor eucalipto y a los malditos incendios. Sobreviven especies autóctonas que ni se conocían, como el olivo. ¿Quién diría que el aceite gallego es el nuevo albariño?
"Es un auténtico tesoro, tiene características diferentes a cualquiera que haya probado hasta ahora". Carmen Martínez Rodríguez dirige el grupo de viticultura de la Misión Biológica de Galicia del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y compara la explosión del oro líquido gallego con la del albariño hace tres décadas: "Cuando empecé a estudiar el albariño o el godello (variedades de uva) ni siquiera estaban descritas oficialmente. Había mucha confusión. Ahora se está repitiendo la historia".
El aceite de oliva gallego es un tesoro con características muy diferentes a las de otros aceites
Olivo de Galicia
(arousa / Getty)
Carmen y su equipo estudian desde hace cinco años los olivos gallegos y en 2016 arrancaron un proyecto de investigación financiado por la Fundación Juana de Vega. "Marcamos muchísimos olivos centenarios recorriendo toda la geografía. Hay ejemplares sobre todo en el sur de Lugo, en Ourense y en Pontevedra". Han detectado hasta trece variedades autóctonas diferentes "una barbaridad", exclama. Dos ya están reconocidas, listas para cultivar y embotellar. Son la brava y la mansa.
"Son aceites de alta calidad, a nivel aromático diferentes, con toques herbáceos y frescos, muy agradables, pero es pronto para describir sus características porque los agricultores le llamaban a todo brava o mansa. Y bajo esos mismos nombres hay muchas variedades", explica Martínez Rodríguez, que dirige los primeros cultivos monovarietales de olivos gallegos. "Su ADN, las hojas y el fruto son distintos a todo lo que existe a nivel mundial", recalca.
El estudio del CSIC ha detectado hasta 13 variedades autóctonas de olivos en Galicia
La desconocida cultura del olivo en Galicia se remonta a la introducción de la especie, entre los siglos XV y XVI. "Hay más tradición de la que nos imaginábamos. Los agricultores nos cuentan que nunca compraron aceite. Siempre lo hicieron en casa, como lo hacían sus padres y sus abuelos", desvela Carmen, que recibe llamadas de olivareros para inspeccionar su ejemplar: "El estudio funciona mucho por el boca a boca y creo que llegaremos a las 200 especies".
Las aceitunas y el aceite se asocian normalmente al clima mediterráneo, ¿qué tienen los árboles gallegos para soportar una meteorología más dura? "Son especies de aquí, que se adaptan muy bien a las condiciones propias. Además, en las zonas que encontramos más olivos existen microclimas con vegetación de tipo mediterránea, como los madroños, y hay estudios antiguos que ya hablan del cultivo del olivo en Galicia", detalla Martínez Rodríguez.
Olivo
(Pixabay)
Las nuevas variedades de oro líquido, brava, mansa y las que aún no tienen nombre, no se encuentran a la venta todavía. El estudio del CSIC acabará en dos años y será el momento de llegar al mercado. La Asociación de Productores de Aceite y Oliva de Galicia colabora en la tesis y persigue la etiqueta de Denominación de Origen Protegida. "Queremos evitar el fraude", avisa el presidente José Antonio García.
De joven creación y con vocación formadora, la agrupación regional cuenta con más de 100 socios y ha visto un filón en el reconocimiento de las nuevas variedades: "El 'boom' de un aceite exclusivo es un valor añadido para los productores y las plantaciones que estaban siendo abandonadas". El oro líquido gallego espera su turno.
Compartir: