En busca del envase natural y comestible
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En: elmundo.es, Digital - 29/11/2017
El envase de aceite de Corium es biodegradable y se descompone en cuestión de semanas
El recipiente Ohoo es como una burbuja flexible y transparente que se bebe literalmente de un bocado
"¿Por qué algo que he usado durante 10 segundos estará contaminando el planeta durante cientos de años?". Esa fue la pregunta que se hizo Aitor Susaño mientras viajaba en avión e intentaba abrir con mucho tiento una bolsita de aceite, con tan mala suerte que la mancha oleaginosa se extendió mayormente por su camisa y apenas sirvió para aliñar la ensalada...
De aquella experiencia "elevada" nació la idea de Corium: el envase de aceite en monodosis, resistente y "antigoteo", que imita la forma oblonga de una aceituna y que encima es biodegradable (aunque no comestible) y se descompone en cuestión de semanas. Con epicentro en Constantí, Tarragona, Corium es la avanzadilla de la revolución que viene en el mundo de los embalajes, invisible para el común de los consumidores y sin embargo responsable de la contaminación de plástico que inunda nuestros mares.
"Nuestro reto ha sido crear algo mejor y no más caro", recalca Aitor. "En los tiempos en que vivimos, no se puede cambiar fácilmente un concepto tan incrustado en el sistema productivo como el plástico... a menos que el sucedáneo que ofrezcas sea competitivo". En eso están el cerebro de Corium y su equipo, acercándose ya a los dos millones de unidades de "aceitunas" biodegradables en cuatro variedades (ecológico, arbequina, picual y hojiblanca), con contratos de distribución en EEUU y el sueño de extender la misma idea a la miel y otros productos de "valor añadido".
En Londres, mientras tanto, el español Rodrigo García González (a medias con el francés Pierre Paslier) ha dado un paso más allá con el lanzamiento de Ooho, a la busca del envase comestible. La idea del diseñador español, con varios premios de innovación a sus espaldas y con el respaldo del Imperial College de Londres, ha sido la de inspirarse "en la forma en que la naturaleza encapsula líquidos usando membranas, desde yemas de huevo hasta células o frutas".
Ooho lleva meses causando sensación en eventos deportivos y desbordando de paso a sus creadores, encapsulados en la start-up Skipping Rocks mientras preparan el lanzamiento comercial para 2018. El envase comestible es como una burbuja flexible y transparente. La técnica que se utiliza es similar a la "esferificación" -popularizada por Ferran Adrià- para envolver líquidos con una membrana fabricada con algas pardas y cloruro cálcico.
En vez de abrir una botella,Ooho se bebe literalmente de un bocado. El material tarda entre cuatro y seis semanas en biodegradarse, "pero es tan natural que cualquiera puede comérselo después de su uso", sostiene Rodrigo García González.
Un hombre bebe agua del envase comestible OOHO"Aspiramos a ser algo así como el tetrapak de los envases sostenibles", aseguran los creadores del Ooho, que servirá en principio para contener agua y zumos en pequeños tamaños (20, 55 y 150 mililitros). La idea es causar la disrupción inicial en el mercado de "hidratación sobre la marcha", para después crear Oohos más grandes y con diferentes formas que vayan desplazando a las botellas de plástico convencionales y aliviando de paso el impacto ecológico de los envases.
Los envases comestibles llevan en realidad rodando desde hace años en la cabeza de innovadores como David Edwards, de la Universidad de Harvard, creador de la empresa WikiFoods, consagrada a la tecnología de envases naturales que envuelvan a los alimentos "como la piel una uva". En 2013 abrió en París Le Wikibar, el primer establecimiento en tender un puente entre la cocina "molecular" y los envoltorios ecológicos.
La máxima innovación en el packaging es el objetivo del concurso Circular Design Challenge, convocado por la Fundación Ellen MacArthur, que acaba de premiar con dos millones de dólares a seis propuestas alternativas a los "envases de plástico de un solo uso". Entre ellas, el TrioCup, una taza de cartón para el café que se pliega al estilo origami y evita la necesidad de una tapa de plástico (unos 100.000 millones de tazas de café desechables se consumen cada año).
Otros premios han sido para Evoware, un envase comestible elaborado también con algas marinas (ideal para café instantáneo) o para Delta, la pequeña membrana monodosis para salsas y condimentos, elaborada también con algas por Skipping Rocks, y pensada para empresas de restauración. Otras distinciones han sido no ya para los diseños sino para sistemas que minimizan o eliminan el uso de envases, como la chilena Algramo o la checa MIWA: dispensadores inteligentes de productos a granel con la ayuda de una app.
En España, el Observatorio del Envase del Futuro de Ecoembes intenta vislumbrar cómo será el cambio inaplazable en la manera de embalar y consumir las bebidas y los alimentos. "No sé si se puede hablar de una revolución, pero es cierto que algo se está gestando y que los grandes están ya moviendo piezas", apunta Jorge García Barrasa, al frente del departamento de Ecodiseño del Circular Lab de Logroño.
La botella biodegradable de Carlsberg (elaborada con fibra de madera) o la PlantBottle de Coca-Cola (fabricada a partir de plantas) son dos de los ejemplos más conocidos a los que se refiere Jorge García Barrasa, que ve en el horizonte una esperanzadora carrera por reemplazar el socorrido polietileno tereftalato (PET) de las botellas de plástico por materiales con un menor impacto ecológico.
"Ecoplásticos, materiales biodegradables y compostables, envases comestibles... esa es hoy por hoy la tendencia", advierte el director de ecodiseño del Circular Lab. "Nuestra labor desde el Observatorio será hacer un seguimiento muy exhaustivo de todo lo que sale al mercado y de los proyectos más punteros en fase de investigación, para poder impulsar ideas y arropar a los emprendedores".
El reciclaje del futuroSerie sobre economía circular en colaboración con Ecoembes
Más plástico que peces
"La nueva economía del plástico" da título al revelador informe de la Fundación Ellen MacArthur, que pone sobre la mesa los preocupantes números del sector de los embalajes y propone un cambio urgente de estrategia hacia el modelo circular...
Tan sólo el 14% del plástico es recolectado para ser reciclado a escala mundial (en España se recicla el 76% de los envases de plástico, latas y briks).
Ocho millones de toneladas de plástico acaban todos los años en los océanos, el equivalente a un camión de basura cada minuto.
Se estima que hoy por hoy hay 150 millones de toneladas de plástico acumuladas en los océanos. De seguir esta tendencia, en el 2030 habrá una tonelada de plástico por cada tres toneladas de peces. En 2050 habrá más plástico que peces en nuestros mares.
La producción de plástico para embalajes se duplicará previsiblemente en 15 años y se cuadruplicará en 2050.
La industria del plástico utiliza el 6% del consumo global de petróleo (el equivalente al sector de la aviación) y podría llegar al 20% en 2050.
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