Exceso de producción y bajos precios: el problema enquistado de la fruta en Aragón
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En: heraldo.es, Digital - 25/08/2017
Un verano más, los productores de fruta de hueso de Aragón se están enfrentando a un mes de agosto marcado por los bajos precios en sus productos, las protestas, y las dudas sobre la rentabilidad de un negocio que hace unos años se veía como uno de lo más potentes de la agroalimentación. Este viernes agricultores de Aragón y Cataluña se manifestarán de forma conjunta para pedir soluciones a una crisis que dura ya tres años, desde que Rusia declarara su veto a productos agroalimentarios de la UE. Un tiempo en el que los fruticultores lamentan que se han tomado pocas medidas para paliar sus efectos, que en último término han ido mucho más allá de la propia rescisión de poder exportar productos hacia Moscú.
El problema afecta especialmente a Aragón, primer productor nacional de melocotón o cereza, y también de las principales en el resto de frutas de hueso en un sector que además se extiende ampliamente por el territorio, desde Fraga, pasando por los campos de La Almunia a Calatayud, hasta el Bajo Aragón. Un mercado que entre contrataciones para la época de recogida y los propios fruticultores da empleo a unas 20.000 personas en la Comunidad, que han notado año tras año el descenso de precios.
Esta temporada el kilo de melocotón por ejemplo se está pagando al agricultor entre 0,45 euros el kilo los de mejor calibre a apenas 0,25 euros los de calidad media, casi un 40% por debajo de los precios que se manejaban antes del veto. Este importe se ha mantenido así cada verano desde 2014, a excepción del mes de agosto del año pasado, cuando en una campaña marcada por la baja producción mejoraron un tanto. Pero, ¿por qué tras tres años de bajos precios aún no se ha conseguido salir del bache?
Sobreproducción y una problema enquistado en el mercado exterior
En opinión de los representantes de los sindicatos agrarios, el problema principal radica en que en este tiempo no se han conseguido dar soluciones duraderas al veto ruso. El veto hizo mucho daño, afectando al 30% de nuestras exportaciones, y ese vacío no se ha podido llenar pese a buscar mercados alternativos como los países árabes o aumentar la cuota de mercado en Reino Unido o Alemania, comenta José Peralta, responsable del sector de la fruta en el Bajo Cinca de Uaga.
Desde el comienzo del veto ruso la Comisión Europea implementó medidas para frenar su impacto. Se aplicaron cupos de retirada para destinar excedentes a zumo para beneficencia además de otros apoyos desde la DGA y el Ministerio como la puesta en marcha de créditos blandos para paliar las inversiones económicas que, a raíz de este altercado internacional, no pudieron ser rentabilizadas. Y no hay que olvidar -puntualizan las organizaciones- que el veto ruso se originó por las sanciones de la comunidad internacional sobre Rusia por su intervención en Ucrania, es decir, no partió de ningún asunto agrario.
Las ayudas desde entonces no han parado, aunque sí han bajado en cantidad. A comienzos de julio los fruticultores pudieron retirar del mercado 9 millones de kilos para compensar la oferta, una cantidad que después se ha revelado como insuficiente, y que ahora desde Bruselas se está estudiando su ampliación. Para hacerse una idea, según los cálculos de las organizaciones agrarias, en las cámaras de frío de las cooperativas aragonesas hay ahora mismo un excedente de 40 millones de kilos esperando un leve repunte del precio para salir al mercado. Eso en el caso de que la fruta no se eche a perder antes sin que ni siquiera compense venderla ya que muchas empresas transformadoras ya no están aceptando más mercancía en estos momentos.
Fernando Luna, presidente de Asaja Huesca, explica los motivos principales de esta coyuntura: En primer lugar el veto ruso ha sido un problema que no se ha solucionado. Los intentos por buscar nuevos mercados son complicados porque la fruta de verano tiene la temporalidad que tiene, y no puedes entrar en un mercado nuevo jugándote a enviar un producto que puede perder presencia y cualidades durante su envío. Si a eso le sumamos que este año ha sido bueno en términos de producción, nos encontramos con un excedente que es difícil de colocar, en parte también porque el mercado nacional está muy mermado. No por temas económicos, porque la fruta sigue y seguirá siendo barata, pero sí en términos de educación alimentaria, señala, poniendo como ejemplo que en Italia se siguen consumiendo casi 20 kilos de fruta al mes por persona, una cifra que en España se queda en 9 según los últimos informes del Ministerio.
El último factor, derivado de los anteriores, es el aprovechamiento de esta situación que según denuncian algunos agricultores están haciendo los grandes distribuidores, comprando la fruta a bajo coste para después venderla hasta cinco veces más cara al público, a quien no le repercute el abaratamiento general del mercado. Esto, para lo que se propuso la Ley de la Cadena Alimentaria aprobada en 2013 a nivel nacional, es algo que está a la orden del día, señala Peralta, que afirma que ahora mismo se está vendiendo la fruta 'a resultas', es decir, sin saber cuánto se cobrará una vez que la coloquen los intermediarios.
Casi el doble de hectáreas de nectarinas o melocotón
A ello se ha sumado además un condicionante algo perverso. Durante los primeros años de la pasada década en el campo se vio el mercado del melocotón, el paraguayo o la nectarina como las frutas con mejor salida en el mercado internacional, y se reconvirtieron importantes cantidades de terrenos que hasta entonces se dedicaban a la manzana o a la pera. En Aragón por ejemplo la nectarina cuenta con 7.000 hectáreas y el melocotón con 13.000, el 25% de todas las que hay en España, y estas casi se han doblado en menos de 15 años.
Parte de este incremento se ha producido según lamenta Uaga por la entrada de inversores que en su momento llegaban desde la construcción, un carro al que en cualquier caso se sumaron también muchos pequeños productores, que estos últimos años han visto mermar sus rentas por los precios. Pese a esto, el melocotón sigue siendo una de las variedades que más se plantan en Aragón año tras año.
Hay que tener en cuenta que los árboles frutales no es un cultivo que puedas cambiar en un año, ni en cinco, y requieren una inversión de inicio además muy importante, por eso hay mucha gente que está comprometida con una fruta que en situaciones normales seguiría teniendo una buena salida, porque a pesar de todo se siguen consumiendo más que otras variedades, comenta Peralta.
¿Por dónde pasa la solución?
Con este ambiente, las organizaciones agrarias coinciden en que la única forma de salvar la campaña es aumentar el cupo de retirada de fruta, de forma urgente, explica Luna desde Asaja, organización que confía que durante estos mismos días se apruebe desde Bruselas una nueva retirada de 20 millones de kilos, lo que sería suficiente para eliminar un excedente importante, aunque no todo.
A futuro y de cara a los próximos años las propuestas son distintas. Por una parte, algunas voces piden que se comience a regular el número de hectáreas nuevas de frutales que se pueden plantar, como ocurre ya con el viñedo, otros reclaman que la fruta -que no recibe PAC a diferencia de la mayoría de cultivos- tenga también una regulación de ayudas, mientras que también hay quien apuesta por la modernización.
Es necesario que se abra un debate en el sector agrario ya que la situación de la fruta de hueso es complicada. Implementar una regulación, pero proporcionada y adecuada, es necesario, comenta José Peralta, que cree que de no adoptarse medidas el sector acabará por regularse solo, pero llevándose por delante muchas explotaciones.
Desde Asaja, Fernando Luna comenta también la importancia de mejorar las campañas para promocionar la fruta de cara al comercio interno, e incentivar la innovación y el sector transformador, de forma que se le pueda dar salida a la fruta en distintos formatos, pero dejando también este dinero en industrias cercanas.
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