George Oxley, biólogo y gourmet: Dos tercios del cambio climático se deben a la labranza
Votación: Voto1 Voto2 Voto3 Voto4 Voto5  |  Resultados: voto_okvoto_okvoto_okvoto_okvoto_ok00

En: elmundo.es, Digital - 03/01/2018
George Oxley, autor del 'Manifiesto glotón de las plantas silvestres comestibles'. 0 comentariosComentarPublica en España su 'Manifiesto glotón de las plantas silvestres comestibles', en el que asegura que la agricultura es el peor error de la Humanidad
El encuentro con el biólogo y gourmet George Oxley tiene lugar en el Parc Natural de la Serra de Collserola, una atalaya en medio del área metropolitana de Barcelona. Le acompaña su mujer, la fotógrafa y diseñadora Diana Ubarrechena, quien junto a Gerard Ducerf, el etnobotánico más famoso de Francia, ha colaborado con Oxley para escribir el libro digital Manifiesto glotón de las plantas silvestres comestibles, ¡gratis sabe mejor!, una guía de recetas de cocina y fichas con las claves de identificación para reconocer las plantas, saber qué curan, dónde encontrarlas y cuándo recolectarlas.
Mientras camina por el parque, Oxley va invitando a probar las plantas como quien camina por un mercado: «Aquí tenemos algunas fantásticas. El cardo mariano, por ejemplo, que crece cuando el fósforo en el terreno está bloqueado. Esta planta indica que el suelo tiene demasiada materia orgánica animal, nutrientes. Cuando comemos mucho, ingerimos nutrientes en exceso, se bloquea también el fósforo y el hígado se satura. Si tomamos cardo mariano, le estaremos dando energía a las células y ayudaremos a depurar y regenerar el hígado. Donde hay un problema, hay una solución, y la función de la planta en el suelo, es la misma que hace en las personas».
Sigue el paseo y señala la radicchio, «la mejor ensalada que existe». Y aquí la latuca escarola, «que es el origen de todas las lechugas cultivadas». «¡Mira! La lobularia marítima o canastillo, una planta llena de azufre con poder depurativo. ¿Ves sus flores blancas? Huele y sabe a miel y a mostaza con un toque de wasabi».
Luego, el plantago, que si lo masticas y pones un poco con tu saliva en una picadura de mosquito, hace que el picor desaparezca. «Y ahí está la lechuguilla dulce, la de flores amarillas, que funciona muy bien sobre nuestra piel, guarda la humedad, rehidrata y hace desaparecer las arrugas. Ahora está muy de moda en cosmética».
Pero, ¿qué cantidad de todo esto tengo que comer para que haga efecto?La cantidad no es lo importante, lo importante es guardar la relación con ellas. Las plantas silvestres son las que más nutrientes tienen. Al comerlas, nada más cortarlas, obtienes las vitaminas, los azúcares y la proteína intacta. Nada se degrada, y el placer es inmediato. Tienes también la clorofila, que es similar a la sangre, con la diferencia de que tiene un átomo de magnesio en vez del átomo de hierro. Tomar algo así de fresco es una bomba de oxígeno, te da sensación de alegría, de confianza en ti mismo, porque sabes que puedes nutrirte de las plantas, sabes que nada te puede pasar, que puedes sobrevivir a todo, que la naturaleza es tu refugio.¿Cómo se sabe si una planta es comestible?Te daré una pista: todas las plantas y flores que tienen cuatro pétalos en cruz son comestibles. Aunque no te recomiendo que comas una planta que no conoces. Para comerla, necesitas saber que es comestible, necesitas un trabajo de botánica. Sería muy útil enseñar a los niños en los colegios a reconocer las plantas silvestres, despertar su interés por la naturaleza y multiplicar los recursos de nutrición.¿Comer 'malas hierbas' es una provocación?No hay cosa mala, la mala hierba es algo que no está en su sitio. Un peine es algo bueno, pero un peine en un trozo de mantequilla en la nevera es un asco, entonces se convierte en una cosa mala. Estas plantas silvestres nos aportan los nueve aminoácidos esenciales que sólo se obtienen de los alimentos de la naturaleza y son la base de nuestra vida. Los bichos que producen estos nueve aminoácidos son los hongos que viven en simbiosis con las plantas, la micorriza.¿Y no se encuentran esos aminoácidos en las verduras del súper?Es muy difícil poder encontrarlos en las plantas cultivadas, simplemente porque no pueden realizar los necesarios intercambios con micelios en suelos labrados. La alternativa que nos queda es consumir carne o pescado que se alimente de especies vegetales silvestres.En la introducción de su 'Manifiesto glotón de las plantas silvestres' se refiere a la agricultura como el peor error de la Humanidad.En realidad, la agricultura sólo tiene 10.000 años. Representa un 0,12% del tiempo de evolución del género humano, mientras que las plantas silvestres nos nutrieron durante el 98,8% restante. El suelo encierra más del 80% de los seres vivos del planeta y es un gran aparato para digerir, igual que nuestro aparato digestivo. Porque nosotros somos como trozos de suelo con patas. En la superficie viven los microorganismos que necesitan aire, como las bacterias que están en la boca, y en las capas más profundas, los que viven sin oxígeno, como los microorganismos de nuestro colon. La labranza, al querer supuestamente airear la tierra, mata los organismos del fondo al exponerlos al oxígeno y entierra los de la superficie privándolos de él. Todo tiene un sentido y un orden determinado. No vas a reemplazar tu boca por el culo, ¿verdad? Pues en los sistemas agrícolas de labranza pones el culo arriba y la boca abajo, se remueve todo y fastidias el aparato digestivo, matando millones de microorganismos, lo que produce metano, 20 veces más impactante que el CO2, y gas nitrógeno, que es aún 2.000 veces más impactante y dura 200 años en el aire. Nadie habla de esto y es maltrato del suelo, del planeta y de los hombres. Dos tercios del cambio climático se deben a la labranza.
¡Esto es terrible!Sí, es terrible pero al mismo tiempo da una esperanza fantástica porque puedes cambiar la manera de tratar los suelos y, por lo tanto, resolver también el problema climático. Las plantas son nuestras aliadas.Explíqueme eso de que "somos trozos de suelo con patas".Cuando estamos en el vientre de nuestra madre no hay simbiosis con ninguna bacteria, estamos totalmente esterilizados. En el parto, al pasar por el útero, ocurre la primera inoculación de microorganismos. Ya de adultos tenemos sólo el 10% de células humanas y el resto somos microorganismos que provienen de la alimentación de cada día. Somos los representantes de los bichos del suelo, porque la alimentación está en el suelo, por eso somos como "trozos de suelo con patas". Es decir, somos el reflejo del suelo del que nos alimentamos. Al labrar la tierra, se pierden muchos microorganismos y con ellos varios procesos. Las plantas ya no comparten toda la bonanza del suelo, y por lo tanto, aparecen las carencias y los trastornos en nosotros.Usted es asesor científico de grandes empresas de alimentación y cosmética ¿puede revelarme algún proyecto innovador en el que esté metido?Estoy colaborando con una empresa que cría insectos para alimentar salmones de granja. A principios del 2018 implementaremos un programa, durante tres meses, que resolverá el problema de las piscifactorías, una industria nada sostenible, ya que se necesitan siete kilos de pescado ¡para obtener un kilo! Vamos a cambiar totalmente este proceso. Ahora se alimentan de harina de pescado y soja transgénica. Cada salmón que se come es pura soja transgénica. Reemplazaremos la harina de pescado por harina de insectos que han comido plantas medicinales. De esta manera podrán curarse, de manera totalmente natural y segura, de la epidemia de piojo de mar o Lepeophtheirus salmonis, un parásito que se adhiere a la piel de los salmones y les chupa la sangre debilitándolos y provocándoles otras enfermedades o la muerte. Actualmente, el procedimiento general de las piscifactorías para combatir las enfermedades consiste en tratarlos con antibióticos y otros químicos.¿Cómo surgió la idea de escribir un libro de recetas de plantas silvestres?La idea se gestó hace muchos años en Sarajevo. Hice un estudio con un listado sobre las plantas silvestres que crecieron en los terrenos bombardeados durante la guerra de Bosnia. Eran plantas comestibles de las que los bosnios se alimentaron. Estas plantas reconstruían el terreno, al mismo tiempo que reconstruían y salvaban a los hombres. Las plantas que crecen en un escombro son para recrear las condiciones de fertilidad, para que la vida prospere. Cuando comes esas plantas, recreas también esas condiciones en tu cuerpo. Toda mi carrera profesional está enfocada en reponer el suelo en nuestra alimentación y trabajo sobre las plantas porque son las que nos hablan de las condiciones del suelo. Este libro es para llamar la atención a todas estas plantas que nadie mira.Tortilla española de asfodelos con aliño de oruga de marIngredientes-2 huevos camperos, de caserío.
-4 tubérculos de gamón blanco (asfodelo).
-1/2 cebolla blanca.
-1 manojo de oruga de mar (cakile marítima) con sus flores.
-Aceite de oliva.
-Vinagre de Jerez.
-Flor de sal.
ElaboraciónLa fritada: Pongo a remojo los tubérculos, los pelo y corto en rodajas de unos 4 mm. Los salo, lamino groseramente la cebolla y echo todo en la sartén con 1 cm. de fondo de aceite a 170 grados. Lo retiro a los 15-20 minutos. Los tubérculos deben parecer apenas crujientes, son más rebeldes que las patatas. Los escurro y los sumerjo, aplastando ligeramente con el tenedor, en los huevos ya batidos y salados.
La tortilla: Reposo 5 minutos para que se empapen bien del huevo y tras el chorrito de aceite en la sartén y en las paredes internas de mi círculo de metal, echo la mezcla en la sartén ya caliente. Aquí el instinto y preferencias entran en juego. A mí me gusta bien jugosa. Así, para un grueso de 5 cm. le doy la vuelta a los 3 minutos aproximadamente, con el platito de rigor. Otros tres minutos después, como máximo, la saco.
La vinagreta: Machaco finamente en el mortero unas hojas de oruga de mar, una pizca de sal y un chorrito de vinagre y aceite. Dispongo la tortilla en el centro y a su alrededor, el resto de hojas.
Compartir: