Hasta 20.000 kilos de ciruelas al día y más de 5.500 decisiones automatizadas
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En: elmundo.es, Digital - 09/11/2017
Una tomatera en una de las granjas que la compañía tiene por todo el territorio. HACIENDASBIO0 comentariosComentarLa compañía HaciendasBio ha automatizado la detección de la dulzura de la fruta por visión artificial y la cadena de la selección en el envasado de lotes
De paradoja en paradoja y tiro porque me toca. A veces, simplemente, así son las cosas. Y el caso del mercado de frutas y verduras ecológicas no es distinto. Lo suyo sería que España, como mayor productor agrícola del Viejo Continente fuera, de la misma manera, el mayor consumidor de productos ecológicos. Sería lo suyo, también, que los establecimientos acercaran y facilitaran su oferta hasta el consumidor. Lejos de ser así, España, de hecho, se encuentra a la cola de Europa en el consumo de estos alimentos verdes y sostenibles: tan sólo un débil 0,5% de cuota de mercado, según recoge la consultora Everis en un informe. Mientras, valores entre un 5 y 6% del consumo convierten a Alemania, Austria y Suecia en los primeros consumidores del continente. Por no hablar, directamente, de EEUU donde la cifra asciende al 15%.
Definitivamente, "la crisis ha sido un factor que ha contribuido pero también el hecho de que el consumidor español no encuentra el producto fácilmente, no acostumbra a estar en los supermercados y, cuando lo está, ofrece dudas acerca de lo que se espera de un producto ecológico", esgrime las causas Paco Casallo. El que alberga una trayectoria como director general de la empresa que se esconde tras la mítica Plátanos de Canarias, es ahora fundador de Biovivo, una marca que ponía, hace 15 años, un pie en el mercado de las frutas y verduras ecológicas.
Asegura la consultora que la oportunidad está en este campo. Se espera, nada menos, que un crecimiento de más del 26% anual para que, en el año 2020, se alcancen las estimaciones de que genere casi 12.200 millones de euros en España -siguiendo la estela de mercados más maduros-. Ante la falta de una oferta especializada, la compañía aprovecha el potencial para situarse como canal suministrador de fruta y verdura ecológica. En España, sí, pero también lo hace en países de todo el mundo.
Tras la cara visible, Biovivo, se encuentra la empresa: HaciendasBio que ha invertido 40 millones de euros en I+D+i y tecnificación de los procesos agrícolas, con financiación también del CDTI. Mientras, la creación de la marca Biovivo ha supuesto un millón de euros.
Hasta 20.000 kilos de ciruelas al día. A la hora 333.000 frutos y 5.555 decisiones -y también ciruelas- por minuto. Con estas cifras la tecnificación entra en el centro de producción. Aunque mantiene su línea ecológica, la fábrica de producción que la firma tiene en Badajoz es, ahora, 4.0. En un silo completo de automatización, el centro utiliza robótica para asignar la calidad de los lotes de cada uno de los clientes. La razón responde a los ratios arriba citados y a "producir mejor y más eficientemente en un almacén robotizado", resuelve Casallo.
En el proceso de segregación interviene la visión artificial y los rayos infrarrojos. Siguiente paso. Proceso de envasado: la confección y asignación de cada lote se automatiza con informática y una serie de robots, implantados en la cadena, que responden a la información que se describa. "Interviene un algoritmo de selección", incide el fundador. Precisamente, es el centro de manipulado de Badajoz el que se transformará en esta avanzadilla de la tecnología para el sector agrícola. En el segundo trimestre de 2018 entrará en funcionamiento y, con una inversión de 11 millones de euros, acogerá una nueva sede corporativa e industrial, un centro de investigación y una central energética.
Pero las fincas de Biovivo, esparcidas por toda la península, también han vivido en sus propias tierras como la tecnología se introduce en los procesos. Sin ir más lejos, la selección tradicional de los frutos aptos para el consumo -desde una ciruela a una manzana- se ha visto sustituida por un sistema que utiliza la visión artificial para lograr una mayor precisión y más rápida producción.
Es a través de rayos infrarrojos que el sistema puede saber, sin tocarlo, la dulzura de una fruta. Detecta el grado de azúcares que presenta el fruto de tal forma que los separa en función de las características a la que responden los mercados. "Algunos, como el madrileño, tienen preferencia por los más dulces mientras que, por ejemplo, en Helsinki quieren mayor acidez. Adaptamos la selección de la fruta a cada mercado con medidas que no son invasivas", resuelve.
El mismo proceso lo aplican para determinar la calidad de cada pieza. Detectan heridas o defectos a través de un sistema de tratamiento de imágenes, de esa forma, cumplen con los estándares de calidad.
En suelos, temperatura y condiciones climáticas destaca uno de los proyectos de la compañía con la institución. Este caso afecta a las uvas y, sin aplicar ningún proceso de maduración sintético, consiguen que nazcan sin pepitas. "Nuestras uvas sin semillas crecen sin aplicar ningún tipo de química -que normalmente sí utiliza la agricultura-. En su lugar, lo que hacemos es utilizar las hormonas de los extractos naturales", comenta el fundador de la compañía.
Entra en juego una fitohormona llamada giberelina que, durante el proceso de multiplicación celular, consigue que se desarrolle el fruto sin semillas: "el fruto crece por la presencia de la hormona en la planta", cuenta Casallo.
De carácter más natural son otras técnicas que la compañía ha implantado. Como muestra, la introducción y uso de los colores de las flores para generar confusión a los seres vivos y que no afecten a la cosecha: "hablamos de insectos, pero también de bacterias y hongos", revela Casallo.
Ni transgénicos, ni productos químicos como fertilizantes, ni tampoco productos que puedan deteriorar el medioambiente. Simple selección natural para la producción ecológica es la que aplica la firma en sus fincas -dos de ellas en Tarragona y Lleida-.
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