La provincia de Castellón pierde 50.000 hectáreas de cultivo y ya sólo trabaja el 20% de la tierra
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En: elmundo.es, Digital - 23/10/2017
Cultivo de almendros en la Barona. EL MUNDO0ComentarLa Unió está reivindicando frente las administraciones que se mejoren las condiciones de acceso de los jóvenes a la actividad».
Los cultivos principales como los cítricos o la viña siguen a la baja y sólo suben otros emergentes como el kaki, el aguacate o el granado
La agricultura pierde fuelle a medida que pasan los años en la provincia de Castellón. El campo no atrae al suficiente número de profesionales para mantener el volumen de tierra cultivada de décadas atrás y muchos de los titulares de explotaciones agrícolas se van jubilando sin relevo generacional para afrontar el mantenimiento de las parcelas. Los datos así lo demuestran.
La provincia de Castellón ha perdido casi 50.000 hectáreas de cultivo en el periodo comprendido entre 1986 y 2016, al pasar de 191.100 hectáreas a 143.247 al cierre del pasado ejercicio 2016. Un descenso del 25% de la tierra cultivada en las comarcas castellonenses que supone que, en la actualidad, tan sólo el 20% de la tierra de la provincia de Castellón está trabajada del total de superficie. Un dato que queda lejos de aquel casi 30% de tierra cultivada que tenía la provincia de Castellón en el ejercicio 1986, siempre según las estadísticas de los Informes Agrícolas que publica con periodicidad anual la Generalitat Valenciana.
La pérdida de hectáreas agrícolas en la provincia de Castellón no es una realidad aislada.Así las cosas, entre los años 1982 y 2016, «más de 160.000 hectáreas se han dejado de cultivar en la Comunidad Valenciana, tras pasar de 761.450 a 637.754», alertan desde La Unió de Llauradors.
«Somos líderes en todo el Estado en abandono de hectáreas de cultivo, aunque viendo el lado positivo de la cuestión en 2016 se recuperó un exiguo 0,96% de terreno para el cultivo, es decir cerca de 1.600 hectáreas para el conjunto de la Comunidad Valenciana», informan desde La Unió.
En conjunto, «los cultivos principales como los cítricos o la viña siguen a la baja y sólo suben otros emergentes como el kaki, el aguacate o el granado», matizan desde la organización agraria.
Si analizamos los datos de la provincia de Castellón, se observa cómo durante la última década la provincia ha perdido el 8,9% de sus campos de cultivo, lo que ha provocado el abandono de más de 14.000 hectáreas en el periodo comprendido desde 2006 a 2016, coincidiendo con la crisis económica y financiera y a causa de la falta de ingresos y los costes de producción que tienen que asumir los agricultores.
«La causa fundamental para llegar a esta situación es la pérdida de los ingresos de los agricultores por la venta de sus productos y que provoca que el coste de producción sea superior a las ganancias», alertan desde La Unió. A esta realidad «se suma la avanzada edad de los agricultores y la falta de relevo generacional porque los jóvenes no se incorporan a la agricultura al no verla atractiva por los precios que están recibiendo», añaden las mismas fuentes de La Unió de Llauradors.
Peor fue todavía la evolución, en cuanto al abandono de tierra cultiva se refiere, en la década anterior. Y es que en el periodo comprendido entre los ejercicios 1996 y 2006, en pleno periodo de expansión del ladrillo, se abandonaron un total de 27.300 hectáreas de cultivo en la provincia, con un retroceso que rozó el 15%.
También fue a la baja en la década anterior (1986-1996), aunque el descenso fue inferior, al desaparecer el 3,4% de la superficie de cultivo, es decir 6.500 hectáreas.
Los datos de la última década, en plena crisis económica y con el paro al alza hasta alcanzar máximos históricos en la provincia de Castellón, desmontan el mito de la vuelta al campo de los primeros años de la crisis. O, al menos, aquellos que optaron por regresar al campo fueron menos que los que lo abandonaron.
«Desde La Unió estamos reivindicando frente las administraciones que se mejoren las condiciones de acceso de los jóvenes a la actividad». Un relevo generacional que aseguraría la continuidad de esta actividad tan necesaria.
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