Las legumbres, las primeras luchadoras contra el efecto invernadero
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En: lavanguardia.es, Digital - 10/04/2017
Las legumbres necesitan cambiar su director de comunicación. Estas semillas no tienen una buena prensa. Por lo general se las asocia a comida para gente de bajos recursos o de platos baratos, o muchas personas las evitan por sus efectos colaterales en el aparato digestivo.
Si bien estos concepto son ciertos, estas pequeñas semillas cuentan con un amplio abanico de ventajas, no sólo alimenticias o nutricionales, sino también ecológicas. Por ejemplo, contribuyen a disminuir el efecto invernadero y combaten el cambio climático. ¿Cómo es posible? Las legumbres tienen una simbiosis con determinados tipos de bacterias, como la Rhizobium y la Bradyrhizobium, que son capaces de atrapar el nitrógeno de la atmósfera y fijarlos en las raíces de las legumbres como amoníaco.
Millones de toneladas sin necesidad de fertilizantes
En todo el mundo, el cultivo de 190 millones de hectáreas de leguminosas son capaces de volcar entre cinco y siete millones de toneladas de nitrógeno en el suelo. Por ello, no les hace falta fertilizantes ni orgánicos ni sintéticos- para crecer, un componente que insume grandes cantidades de energía en su producción.
No es la única interacción química de la que se obtienen ventajas con las legumbres. En su cultivo, algunas variedades también pueden liberar fósforo en la tierra, lo que representa un valor añadido para la nutrición de las plantas.
Una contribución a la rotación de los suelos
Este incremento de la actividad orgánica y microbiana enriquece la biodiversidad agrícola de los suelos, lo que permite que la tierra tenga una vida más sana, o sea, que pueda ser más fértil y que resista mejor el agotamiento, precisa la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y el Desarrollo).
Gracias a la rotación de los cultivos con legumbres, se obtienen suelos con un mayor potencial de absorción de carbono que los monocultivos, y los agricultores tienen un aumento de la productividad, que se traslada a las cosechas siguientes. O sea, estas semillas contribuyen a la diversificación de ingresos de los productores rurales.
Las semillas resistentes a sequías
La gran variedad de legumbres hace posible que se puedan desarrollar semillas que se adapten mejor a los climas extremos, un factor clave cuando muchas regiones del planeta están sufriendo por la desertificación. En el CIAT (Centro Internacional para la Agricultura Tropical) entregan semillas que resisten mejor las altas temperaturas a comunidades rurales de países como Uganda, Colombia o Nicaragua, lo que garantiza que puedan contar con alimentos en épocas de sequías.
Un mayor consumo de legumbres también reduciría las emisiones de metano. Las legumbres tienen un alto contenido proteico, y son una fuente ideal de proteínas, en particular en regiones donde la carne o los lácteos no son física o económicamente accesibles, destaca un informe de la FAO.
Menos carne es menos metano
Si en las dietas de los países desarrollados se incrementara el consumo de legumbres en detrimento de la carne, se disminuiría la producción pecuaria y por ende las emisiones de metano que produce el ganado, otro de los gases que contribuyen al efecto invernadero.
Además, estas semillas no tienen residuos de hormonas o de los antibióticos que se utilizan en la producción animal.
Otra ventaja del cultivo de legumbres es el poco consumo de agua que requiere para su cosecha. Producir un kilo de lentejas o guisantes de piel insume 50 litros de agua, mientras que para obtener un kilo de pollo se necesita más de 4.300 litros, o para un kilo de ternera, unos 13.000 litros.
Las legumbres pueden conservarse sin perder sus capacidades nutricionales por largos períodos, un factor ideal para ser consumidas en épocas de menores cosechas, o bien vendidas en las épocas que el agricultor desee.
Ventajas para el organismoy el bolsillo
Las legumbres tienen el doble de proteínas que el trigo y el triple que el arroz. Mientras que las proteínas de las primeras tienen un alto contenido en lisina y bajo en aminoácidos y azufrados, en las segundas es a la inversa. Por ello se aconseja su consumo combinado para mantener una dieta equilibrada.
El catálogo de beneficios para el cuerpo es largo: las legumbres son bajas en grasas, sodio e índice glucémico, y altas en hierro, proteínas, fibra, folato y potasio. Además no tienen gluten ni colesterol.
En todo el mundo se preparan infinidad de platos con estas semillas combinadas con cereales. Desde la feijoada de frijoles negros y arroz en Brasil a los garbanzos que se combinan con cuscus en Marruecos. Puede ser la pasta e fagiolo (sopa con pasta, frijoles y hortalizas) de Italia al kochari (lentejas y arroz) de Egipto. Y por no olvidar las lentejas con chorizo, el cocido, la fabada y otros platos españoles que, no se puede negar, son una delicia. Y muy accesibles para el bolsillo.
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