Lavanda entre frutales
Votación: Voto1 Voto2 Voto3 Voto4 Voto5  |  Resultados: voto_okvoto_okvoto_okvoto_okvoto_ok00

En: lavanguardia.es, Digital - 11/07/2016
Lavanda entre frutales
Un joven de Lleida planta lavandín en regadío, adelantando la entrada en producción, e ingenia un método para frenar con plásticos el crecimiento de malas hierbas
Tierras lilas entre frutales de Lleida. Un campo de lavanda ha sorprendido este año en la huerta de la ciudad, donde un joven, hijo de agricultor, ha cambiado los cereales por plantas de lavandín. Y lo ha hecho con estilo propio, en regadío, acortando la entrada en producción y colocando plásticos entre las plantas para impedir que crezcan malas hierbas.
Sergi Rosselló tiene 31 años y media vida en Zaragoza, donde trabaja desde hace un año como diseñador industrial. La otra media está en Lleida, donde cultiva lavanda aprovechando sus vacaciones y los fines de semana. Su plantación es la única de espliego en una zona dominada por los árboles frutales, ocupa la tierra que en los últimos años había dedicado al cereal. El año pasado plantó 8.000 metros cuadrados en regadío, rompiendo la tradición de un cultivo de secano. El resultado ha sido bueno y este año repite con más de una hectárea y media.
De momento venderá el aceite a la industria, aunque a la larga confía en hacerse un hueco en el mundo de la cosmética y de los masajes. Cultivaba cereal y prácticamente lo que sacaba tenía que volverlo a invertir, así que he buscado un cultivo alternativo que pueda darme un rendimiento mayor, cuenta con franqueza el joven emprendedor, que ha invertido en el nuevo proyecto unos 18.000 euros.
El regadío le ha permitido tener cosecha el primer año en la parcela de Copa dOr, pegada a la ciudad de Lleida. Como el primer año ha ido bien, he dedicado toda la liquidación de mi último trabajo a poner más plantas, explica Sergi, que ha diseñado su propia máquina para facilitar el regadío y tirar un plástico que evita que la hierba crezca entre las plantas.
He plantado lavandín, lavandula angustifolia, de un vivero de Masnou y lo he segado con la ayuda de un productor del Alt Urgell, relata. Este año venderé el aceite y a largo plazo me planteo vender en tiendas de proximidad y, por qué no, productos cosméticos, afirma.
Asesoramiento pirenaico
Acaba de cosechar contando con la colaboración de Joan Cerdanya, un payés del pequeño pueblo Montan de Tost, en el municipio de Ribera dUrgellet, entre Organyà y La Seu dUrgell. Lleva cinco años cultivando lavanda y ya comercializa cosméticos hechos a partir de sus aceites, elaborados en una planta que trabaja para terceros con la marca Can Margarit, la que también da nombre a su finca. Joan Cerdanya ha bajado del Pirineo la máquina para cosechar la finca de Sergi en la comarca del Segrià. Él tiene tres hectáreas de plantas aromáticas, pero cultiva también trufas, patatas, cereal y forraje ecológico y ahora acaba de estrenar una explotación de corderos.
Elabora ocho productos cosméticos, como gel, champú, crema corporal, crema hidratante o jabón en pastilla para vender en tiendas de proximidad. Vendiendo producto final, tres hectáreas pueden ser rentables, mientras que con la venta de aceite al por mayor -explica Cerdanya- necesitaría más hectáreas. Ya está pensando en nuevas maneras de sacar partido a sus plantaciones: empieza a recibir visitantes interesados en el proceso de destilación de la planta aromática. Es la máquina destiladora de Can Margarit, gracias a la que Sergi Rosselló ha convertido en aceite sus 20.000 plantas de lavanda.
Pocos productores en Catalunya
La responsable del Grupo de Trabajo de plantas aromáticas y medicinales y del Área de productos forestales no madereros del Centro Tecnológico Forestal de Catalunya (CTFC), Eva Moré, asegura que en España lo que más se cultiva es lavandín de la variedad Súper, aunque últimamente se ha empezado a extender la variedad Grosso.
En Catalunya hay pocos productores de lavanda y lavandín a parte de Sergi Rosselló y Joan Cerdanya. La mayoría o tiene casas de turismo rural o quieren hacer miel de espliego, por lo que cultivan poco más de una hectárea. Eva Moré insiste en que la rentabilidad depende del modelo económico: la elaboración para vender al detalle puede ser rentable, pero vender a industria claramente no lo es en superficies pequeñas si no se complementa con otras actividades.
Según la técnica del Consorcio Tecnológico Forestal de Catalunya, para que salga rentable la destilación que implica vender a granel el aceite, el mínimo necesario son unas 50 hectáreas. En Guadalajara o Cuenca, Castilla La Mancha o Castilla León sí se encuentran explotaciones de 100 hectáreas, compara. En España hay 2.045 hectáreas de este cultivo, según el Anuario de Estadística Agraria de 2014 con datos de 2013, apunta Moré, precisando que los principales productores son Castilla-La Mancha con Guadalajara, Cuenca y Albacete y Valladolid a la cabeza, por el peso de la cooperativa local de Peñafiel.
Compartir: