«Lo ecológico puede dar muchos puestos de trabajo»
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En: abc.es, Digital - 13/06/2016
Hace ya unos 18 años, más alguno antes de forma experimental, que José María Sastre, junto a su hermano Albano, su padre y su hermana se adentraron en el mundo del cultivo ecológico. Empezaron con algo «pequeñito», pero con el paso del tiempo aumentaron el terreno destinado a este cultivo -«si te quedas en pequeño, se te cierran todas las puertas», asegura- que para ellos significa algo más que una forma de ganarse la vida. «Nos gustaría que las generaciones que vienen puedan disfrutar del campo y del medio ambiente igual que nosotros», señala José María, un agricultor de Campo de Cuéllar (Segovia), que ahora ya sólo junto a su hermano lleva una explotación de unas 90 hectáreas de ecológico en el «Carracillo». Cereal, oleaginosas y en torno a 25 variedades hortícolas que van desde las patatas, los puerros y las zanahorias a los tomates, sandías, melones, coles o brócoli forman parte de la oferta de Ecoeduco, una empresa que en sus orígenes también tenía un alto componente educativo ahora algo apartado, pero que no dejan a un lado, conscientes de la importancia de la concienciación. «Antes la tierra se cultivaba así», señala, convencido de que, entre las ventajas de esta forma de trabajar está que «en el sector agrícola, lo ecológico puede dar muchos puestos de trabajo», algo que también pesa en sus decisiones. Aunque no es fácil encontrar mano de obra. «El problema más grande es la gente. Es muy complicado encontrar para trabajar en el campo», lamenta José María, a la vez que también llama la atención por las «muchas pegas» que pone la administración para los contratos temporales que un sector así requiere.
Cultivar en ecológico es «mucho más difícil» porque controlar las enfermedades sin químicos es más complejo. Además, requiere más mano de obra, ya que es «muchísimo más manual y artesanal». De hecho, acabar con las malas hierbas no es tan sencillo como aplicar herbicidas. Requiere agachar el «lomo» y coger la azada. De ahí que también sea «bastante más cara» su producción. Por ejemplo, señala, tratar una hectárea de zanahorias con químicos puede costar unos 200 euros, en personal, eliminar cardos y yerbajos, «no menos de 5.000 euros». Por eso, advierte, que «no se pueda vender al mismo precio que lo convencional».
Con el objetivo también de cuidar el medio ambiente y no contaminar, su apuesta se centra especialmente en abrirse «un hueco» en el mercado nacional, pero miran con cierta envidia países como Alemania o Suiza, donde «todo es ecológico». «Cada vez tiene más aceptación. Pero más fuera de España».
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