Los ganaderos se rebelan contra Lactalis por la salmonela
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En: eleconomista.es, Digital - 05/02/2018
Ante la crisis sanitaria provocada por la presencia de salmonella en la leche infantil de la fábrica de Lactalis en Craon, en el noroeste de Francia, los productores quieren ser considerados como socios de pleno derecho por el líder mundial de la leche.
La factoría, equipada con silos de acero inoxidable y una alta torre de secado de leche, está siendo vigilada de cerca por guardias de seguridad y gendarmes. Parcialmente cerrada durante más de un mes, tras el descubrimiento de salmonela, la factoría está siendo sometida a análisis y una investigación judicial para determinar las posibles responsabilidades penales. Y todo ello al margen también de lo que pueda dictaminar una comisión de investigación parlamentaria.
Mientras, en lo alto de un tractor, con una gorra en la cabeza y un micrófono en la mano, Philippe Jehan, el presidente del sindicato FNSEA en Mayenne, se muestra combativo frente a los ganaderos presentes en Craon durante una de las últimas manifestaciones que se han vivido estos días frente a la factoría. Jehan deja claro que no se trata de darle a Lactalis un "cheque en blanco". "No somos en absoluto responsables de esta crisis sanitaria. Hemos pagado suficiente en el pasado. Queremos saber la verdad y asegurarnos de que los productores sigan cobrando normalmente", asegura el sindicalista. "No es culpa nuestra, tienen que pagar por ello", responden los ganaderos.
Precio garantizado El gigante lácteo insiste, sin embargo, en que la crisis "no va a cambiar nuestra política pagos". "Esto no tendrá ningún impacto en el precio de la leche", dice. En concreto, la compañía ha garantizado a los productores un precio de compra de 321 euros por 1.000 litros de leche para los meses de enero y febrero.
Un precio, en cualquier caso, que apenas les permite equilibrar sus cuentas. Y es que, según destacan los ganaderos, el precio pagado por otros grupos, como Bel, se eleva hasta 350 euros por 1.000 litros en durante el presente ejercicio. Todos los productores recuerdan todavía la fuerte crisis del verano de 2016, cuando los precios bajaron a 275 euros por 1.000 litros. Entonces hubo fuertes movilizaciones, los productores tuvieron que ocupar durante varios días la rotonda opuesta a la sede de Lactalis en Laval y llegar incluso hasta París para conseguir una pequeña mejora. Una lucha que dejó su huella e impulsó a los ganaderos a revisar su estrategia.
Reapertura Lactalis también mantiene que la factoría de Craon será reabierta. Pero, ¿qué pasa si la antigua fábrica de Celia permanece cerrada? Según el fabricante, no hay ningún problema importante porque la leche seguirá recogiéndose a los productores como ocurre actualmente.
Será enviada a otras factorías del grupo en Mayenne, pero también a Ille-et-Vilaine, donde está presente, o en Vitré y Retiers para su marca Bridel. "De cualquier forma, la actual situación es favorable, ya que el equilibrio de poder está cambiando. Aprovechamos esta oportunidad para abrirnos paso y conseguir que Lactalis acceda a las negociaciones", dice uno de los productores. De hecho, entre los ganaderos cada vez son más los que piensan que la crisis a provocar un cambio en el comportamiento del primer productor de leche del mundo. Una revolución después de mucho tiempo en el que la empresa mantenía el "vivamos felices, vivamos callados", pero que la realidad les ha forzado a cambiar".
"Es tan cierto", dice André Bonnard, secretario general de la Fédération nacional de productores de leche, como que en los últimos días se han celebrado reuniones con Emmanuel Besnier, el presidente de la láctea, con Christiane Lambert, máximo responsable del sindicato FNSEA. "En el pasado, este tipo de reunión era totalmente inconcebible", dice Lambert.
"Quinientos ganaderos de vacas lecheras de la región trabajan para Lactalis, uno de cada cinco ganaderos franceses, y el grupo debe aceptarnos como verdaderos socios. Los días en que el productor de leche simplemente la entregaba sin saber cómo se procesaba ya han terminado", dice Philippe Jehan. "La nueva generación de agricultores, en general, está mejor capacitada en economía. Quiere asociarse a las actividades de todo el sector y conocer el destino exacto de sus productos y las condiciones de su transformación".
Más transparencia Desde el problema de la salmonella, los productores quieren sacar provecho y llevar a Lactalis hacia una mayor transparencia y compresión hacia los ganaderos". Según André Bonnard, el grupo debe comportarse como un empresario responsable. "Tiene recursos, no es una pyme del Perigord. Después de todo, la actual crisis sanitaria puede obligarla a saltarse una o dos adquisiciones este año. No es gran cosa", dice el representante de los ganaderos.
En cualquier caso, los productores de leche pretenden obtener toda la verdad sobre la naturaleza de los controles efectuados por Lactalis. Todos dicen que tienen la conciencia tranquila. Vincent Guillet y su esposa Christelle están al frente de una granja compuesta por 33 vacas lecheras, ubicada en Craon. Entregan 250.000 litros de leche al año a Lactalis.
"Los controles de nuestra producción son incesantes. Cada dos días, el grupo recoge nuestra leche almacenada en un tanque refrigerado. En cada caso, se toma una muestra para determinar la posible presencia de gérmenes. Además, un laboratorio independiente realiza un análisis más completo de la leche de la granja una vez por semana". De hecho, Emmanuel Besnier, el consejero delegado de Lactalis, que abandonó su habitual anonimato la semana pasada, se hizo cargo de la crisis y descartó la contaminación ligada a una explotación ganadera.
A pesar de que tengan razón, los productores son conscientes de la devastación que la crisis sanitaria podría provocar en Lactalis si se extendiera a otros lugares. Todo el mundo sabe que las leches en polvo francesas han tenido una buena reputación en el extranjero hasta las últimas semanas, especialmente en países lejanos, como China, importadora de leches infantiles fabricadas en Francia desde la crisis de la melanina en 2008. Esta sustancia tóxica, generalmente utilizada en adhesivos y resinas, se encontró en la leche para mejorar su contenido proteico. Unas veinte empresas chinas habían participado en este escándalo, que provocó la muerte de cuatro niños y más de mil bebés hospitalizados.
Jehan Moreau, director de Fnil, que reúne a la industria lechera en Francia, admite sin rodeos que "con este caso de Lactalis, es probable que los negocios en China sean difíciles". "La situación en Asia es más difícil y nos toca a nosotros intentar solucionarlo y centrar el problema. Debemos seguir trabajando en la excelencia láctea francesa", insiste Moreau
No echar aceite al fuego Ahora mismo, todos los industriales del sector están preocupados y, evidentemente, quieren detener la crisis lo antes posible. La mayoría de ellos se niega a hablar para no empeorar la situación. Tampoco quieren atacar al gigante del sector lácteo, ya que saben que ellos mismos podría ser algún día víctimas de la salmonela.
Uno de los principales competidores franceses de Lactalis afirma de hecho de forma anónima que "no nos incumbe echar más aceite al fuego porque el sector de la leche infantil es estratégico para muchas empresas francesas". Y va más allá. "En mi grupo, se han nombrado auditores externos para revisar todos los procedimientos y hacer retiradas de productos en todas las líneas de negocio".
Este productor lácteo no cree que la crisis se propague como un incendio forestal y espera el arsenal de medidas que deberían tomar las autoridades públicas para eliminar cualquier nuevo riesgo para la salud. En este sentido, varios eurodiputados ya han presentado una enmienda al proyecto de ley sobre el derecho a cometer errores, para reforzar las sanciones contra los grupos agroalimentarios que no presentan sus cuentas anuales al secretario del tribunal comercial.
Hasta la fecha, Lactalis nunca ha publicado sus resultados, prefiriendo pagar las penalizaciones, simbólicas, de 1.500 euros, en nombre de la independencia del grupo. La situación de los ganaderos, en cualquier caso, es todavía muy frágil. Dependerá de la evolución de las ventas de productos lácteos tanto en Francia como en el extranjero, pero también y sobre todo del futuro de las 375.000 toneladas de leche en polvo almacenadas por decisión de la Unión Europea para apoyar a los mercados en 2016 y evitar una bajada de precios
A Francia le gustaría que estos productos -cuya calidad se está deteriorando- se utilizaran como ingredientes de los piensos. Esto tendría el efecto positivo de no bajar el precio de la leche en polvo para consumo humano. De todos modos, los productores tienen interés en mantener a Lactalis como líder y sustentar su crecimiento.
"Es casi imposible cambiar el actual ranking de producción lechera", dice Christine Lairy, coordinadora de la OPLGO (Organización de Productores lecheros del Grand Oues), que agrupa a 1.500 ganaderos. La concentración de este sector industrial rara vez permite a los agricultores cambiar sus condiciones de entrega. Y es que la gestión de los flujos de recogida de leche en las explotaciones se basa en acuerdos entre fabricantes. Por lo tanto, los productores están atados a sus empresas lácteas de referencia, excepto en zonas problemáticas, como en el sudoeste y el centro de Francia, donde el número de agricultores disminuye constantemente, lo que facilita la negociación con las compañías. No hay bien que por mal no venga.
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