Los trucos de los supermercados para que compres más de lo que pensabas
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En: elmundo.es, Digital - 13/03/2018
Si estás a dieta, es mala idea hacer la compra a un supermercado. Son una trampa perversa en la que caemos todos. Volverás a casa con las alcachofas, las naranjas, la leche desnatada y la pechuga de pavo que estaban en tu lista, pero seguramente también con una tableta de chocolate (eso sí, sin azúcares añadidos), un plato precocinado ecológico y alguna oferta 3x2 de la que podías haber prescindido.
Cada detalle de las superficies de alimentación ha sido ideado para que te dejes llevar por tus más primitivos impulsos consumistas. Su truco es haber averiguado cómo funciona tu cerebro cuando se enfrenta a una decisión de compra. Los principales responsables de este engaño al inconsciente son Daniel Kahneman y Vernon Smith, ganadores del Premio Nobel de Economía en 2002.
Hasta entonces, considerar en un análisis económico la importancia de la neurología, es decir, del peso de las emociones en las grandes y pequeñas finanzas, parecía poco riguroso. Sin embargo, gracias a ellos en estos últimos 15 años se han multiplicado los equipos de trabajo que han trasladado los principios de la 'neuroeconomía' (la ciencia a medio camino entre los números y la biología) al 'neuromarketing' (subterfugios psicológicos para lograr más ventas), lo que explica que algunos gasten más de lo necesario en contra de sus intenciones.
Veamos algunas de las aplicaciones prácticas que los supermercados hacen de esa ciencia comercial. Imaginemos para ello una visita a uno de esos centros.
Primera parada. Coger un carro
Los carros y las cestas son cada vez más grandes. Ahora cuesta llenarlos, lo que genera una falsa sensación de que no estás comprando en exceso. Siempre hay margen para algún producto que no tenías previsto.
Primera visión. Caprichos
Habitualmente en la entrada se colocan productos atractivos pero no demasiado saludables (platos precocinados, bollería...). Llaman la atención por el colorido de sus anuncios, por sus promociones o porque pretenden engancharte al relacionarse con cada época del año (por ejemplo, turrones en Navidad).
Ese primer impacto visual te hace pensar en caer en la tentación antes de comenzar a gastar en lo importante. Aunque hayas logrado resistir ese primer envite, no estarás a salvo. Te los volverás a encontrar en estanterías repartidas estratégicamente por toda la superficie y también al lado de las cajas de pago. Lo intentan hasta el final.El acoso de las ofertas2x1. 3x2. Este tipo de promociones nos impulsan a pensar en lo que se supone que nos podríamos ahorrar. Desde la organización de consumidores FACUA advierten que con ellas los supermercados pretenden reducir el stock de un determinado producto o favorecer las ventas de otro que es más caro, incluso promocionado, que el de la competencia.
"Si queremos un bote de tomate, lo mejor es comprar un bote de tomate, y no tres, porque eso eleva el gasto respecto al presupuesto que tenemos y, si no nos fijamos bien en las fechas de caducidad, hasta es posible que se pase el producto sin que lo hayamos consumido", apuntan desde FACUA.
La última tentaciónAlrededor de las cajeras se acumulan pequeños caprichos innecesarios: chocolatinas, chicles, flores, golosinas... Son algunos de los artículos que dejan un mayor margen de beneficio a la superficie. Cuestan poco, de modo que pensamos que es un extra que nos podemos permitir como colofón de la compra.
¿Cómo enfrentarnos a esta confabulación comercial? Haz la lista de la compra en casa, promete ajustarte a ella y cuando estés en el supermercado, mira a tu alrededor lo menos posible.
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