Maestros queseros a pequeña escala
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En: hoy.es, Digital - 06/04/2018
El campo verdea y las proximidades de Valdesalor se asemejan estos días a fértiles tierras irlandesas. El momento bucólico se intensifica al llegar al centro de ocio Zamarrilla. Allí, un puñado de niños andan con las manos sumergidas en una mezcla que se convertirá en redondos quesos. La leche se extrae en el día de las cabras de una explotación próxima a esta finca y en la que los chavales que participan en el programa 'Pequeños pastores y pequeños artesanos' también interactúan. El grupo de ayer, del Centro Rural Agrupado Montellano (asistieron alumnos de Garciaz, Conquista de la Sierra y Berzocana) hizo una versión algo más resumida por cuestiones de organización. Su programa abarcó la producción de quesos, el conocimiento de hierbas autóctonas del bosque mediterráneo y la elaboración de sales de baño artesanales.
Aunque los niños que disfrutaron ayer de esta experiencia (todos del ciclo de Infantil, de 3 a 5 años) viven en entornos rurales y están familiarizados con los alimentos en origen, esta propuesta que lleva a cabo la empresa Légola desde hace un año trata de reconectar a los más pequeños con la tierra. Pilar Expósito Bravo, una de las responsables de la iniciativa, cuenta que «todo surgió porque nos gusta mucho la etnografía, y pensamos en cómo transmitir las tradiciones extremeñas al público». Empezaron a hacer quesos y decidieron dar el salto a la línea didáctica. «Queríamos que los chicos y las chicas aprendieran todo el proceso, vamos a recoger la leche, aunque el proceso actual es mecánico sí que dejamos que prueben cómo se hacía el ordeño manual».
Mientras los productos reposaban los niños hicieron un taller aromaterapia y sales de baño / ARMANDO
La filosofía de fondo es que los niños puedan fabricarse el queso en sus propias casas. Es una iniciativa privada a la que se pueden apuntar centros escolares, familias u otros grupos. Este programa de pequeños artesanos se incluye en la Ruta del Queso, una propuesta de la Dirección General de Turismo que incluye las zonas de influencia de las tres denominaciones de origen queseras de la región, como son Torta del Casar, Queso Ibores y Quesos de la Serena. «Nosotros ahora estamos dando difusión a ese programa, esperamos visitas de más colegios y grupos», explica Pilar.
Debut Los niños se lanzaron ayer sin miedo a esta iniciativa. Uno de los alumnos es hijo de un productor de este alimento, aunque explicaba sonriente que él «nunca había hecho queso». A juzgar por su interés hizo un buen debut para adentrarse en el antiguo arte de la fabricación del queso, de la que hay registros desde la época sumeria. Tras cuajar la leche y separar el suero dejaron los recipientes con el queso bajo una especie de prensas, con las que reposaron durante aproximadamente una hora y media. Después se liberaron las piezas, se volcaron los moldes, se les añadió un poco de sal en la superficie y...¡voilá!, cuatro hermosos quesos que viajarán hasta las localidades de estos pequeños maestros queseros, aunque, eso sí, deberá esperarse más de un mes hasta poder ser consumido.
El equipo de Légola supervisa todo el proceso, que se lleva a cabo en pleno campo / A.M.
Las tres profesoras de estos niños, Virginia Gaspar, Sonia Santos y Trini García, siguieron con atención todo el proceso e incluso participaron en una parte del mismo. Incluso hubo tiempo de jugar y de reír entre las flores de la finca antes de volver al autobús que les devolvería a su casa después de un día plagado de emociones.
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