Prohibido tirar comida: los supermercados no podrán tirar alimentos en buen estado
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En: elmundo.es, Digital - 15/01/2018
Miembros de una plataforma ciudadana contra el despilfarro de comida recogen alimentos de los contenedores para dárselos a indigentes. ALBERTO DI LOLLI0 comentariosComentarLa nueva Ley de Residuos tratará de minimizar el desperdicio alimentario
Los excedentes de escuelas y hospitales públicos irán a centros sociales
La nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados de Baleares incluirá una disposición sobre desperdicio alimentario que fijará un código de buenas prácticas para tratar de evitar que se siga despilfarrando comida o al menos minimizar el volumen de alimentos en buen estado que acaban en el contenedor.
Una normativa especialmente vigilante con las prácticas de los supermercados -a los que se prohibirá explícitamente tirar comida en buen estado a la basura- pero que intentará ser lo más transversal posible y llegar también a productores y consumidores, teniendo en cuenta que son estos últimos uno de los más importantes vectores del despilfarro alimentario.
Según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), los hogares españoles desperdiciaron 1.325,9 millones de kilos de alimentos en 2017. Los datos no ofrecen una división por comunidades, por lo que el primer paso de la normativa balear será llevar a cabo un diagnóstico lo más certero posible del volumen de comida en buen estado que se desperdicia en las Islas.
Así lo explica el director general de Educación Ambiental, Calidad Ambiental y Residuos del Govern, Sebastià Sansó, para quien no resultaría extraño que Baleares se situara en posiciones punteras del ranking estatal a tenor de la «elevada estacionalidad» y de la ingente oferta alimentaria que va aparejada a un destino turístico de primera magnitud. «Podríamos extrapolar los datos estatales para hacernos una idea de las cifras de aquí pero no es el método ideal», señala Sansó para aseverar que, en ese caso, «lo primero será promover un estudio para saber de qué dimensiones estamos hablando y luego implicar a todos los sectores de cara a armonizar y articular iniciativas». Solo ese diagnóstico, que implica comparar apuntes con todos los sectores, llevará cerca de medio año de trabajo.
Esas iniciativas deberán ser plasmadas en un «código de buenas prácticas» en el que ya se han avanzado algunas medidas. Una de ellas será la ya mencionada prohibición para las tiendas de alimentación de tirar productos, o bien con la fecha de caducidad cercana o ya cumplida, o bien con mal aspecto pero en todo caso perfectamente comestibles. Una práctica que, asume Sansó, «realizan con toda normalidad muchos supermercados».
Esa será una de las medidas que «ya están apuntadas porque sabemos que son necesarias». Para los primeros esbozos han servido algunos modelos como el de Dinamarca, que logró reducir de manera significativa el desperdicio alimentario eliminando de la oferta comercial fórmulas como el 2X1 o manteniendo productos caducados a un precio menor.
En cualquier caso, apunta Sansó, el objetivo es cuadrar actuaciones con la realidad y las necesidades autonómicas y mantener las experiencias foráneas como meros ejemplos orientativos. Sobre todo porque éstas «se derivan de todo un trabajo de investigación previo que nosotros todavía no tenemos hecho».
Otra medida afectará directamente a la hostelería. Bares y sobre todo restaurantes estarán obligados a servir para llevar la comida que el cliente no se haya terminado in situ, algo para lo que en la actualidad «la verdad es que no te sueles encontrar con muchas pegas», pero que de esta manera quedará fijado por ley.
Asimismo, se hará acopio de excedentes en comedores escolares y hospitalarios del ámbito público para que puedan ser destinados a centros de atención social. De nuevo, la comida que los puntos de venta creen que no puedan comercializar puede ser redestinada a otro perfil de consumidores. «El consumidor puede comerse un plátano con la piel negra que tiene en casa pero es difícil que lo compre en el supermercado; si el establecimiento piensa que no va a poder comercializar esos productos hemos de contemplar otras posibilidades», explica el director general.
«Hay que erradicar los malos hábitos». Para ello se activarán campañas de concienciación que aparte de la información visual en forma de carteles en tiendas de alimentación contará con cuñas publicitarias en los medios de comunicación. Sobre todo en épocas en los que el carrito de la compra sobrepasa con holgura sus niveles habituales, como las fiestas navideñas o la revetla de Sant Sebastià, con ingentes cantidades de carne en la basura.
Parte esencial de la tarea, recalca Sansó, será también la centrada en el sector productivo: racionalizar el volumen producido y adaptarlo. «Tenemos que tener en cuenta toda la cadena y resulta absurdo dedicar tanto esfuerzo, recursos y dinero a producir alimentos y que gran parte de éstos acabe en la basura».
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