Trump contra las 32.000 toneladas de aceituna andaluza
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En: elmundo.es, Digital - 21/09/2017
Son la última diana del 'America first': las olivas negras 'made in Spain' que los americanos comen en pizzas y ensaladas. Son "baratas y subsidiadas", dicen sus rivales en California. 15 empresas españolas están bajo lupa. Y podrían perder hasta 700 millones de euros
Donald Trump se arma para lanzar su guerra comercial
«Ésta es la nuestra: la variedad hojiblanca». Finnbar González zambulle las manos en un puñado de aceitunas recogidas de uno de los olivos que su empresa cultiva en La Roda de Andalucía. En este pueblo, a una hora larga de Sevilla, se encuentra el epicentro de la mayor productora y exportadora de aceitunas del mundo. Y las que González enseña, las hojiblancas -por el color de sus hojas-, son su gran negocio. Convertidas en aceitunas negras tras pasar cuatro o cinco días en un depósito de oxidación, se envasan y emprenden el viaje que las hace más valiosas. Desde la Roda de Andalucía van rumbo al puerto de Algeciras. Desde allí cruzan el océano apiladas en inmensos contenedores. Y en Norteamérica, con el nombre de Spanish olives, los estadounidenses las compran por millares para saborearlas en pizzas, ensaladas y sándwiches. Así lleva Agro Sevilla más de 30 años. Toneladas de aceitunas exportadas al país de la comida rápida. Y así pretendía continuar.
Hasta que ha llegado un presidente llamado Donald Trump y con él, una insospechada guerra. Quién iba a pensarlo, pero sí: el America first (América primero) también amenaza a la aceituna española. En concreto, a la negra. La administración estadounidense ha iniciado una compleja investigación sobre su importación. Su sospecha: que las empresas españolas -sólo ellas, no las griegas ni las argentinas- hacen juego sucio vendiendo sus olivas negras a precios bajos, para perjuicio de las empresas locales.
Así que el sector, junto con la Secretaría de Estado de Comercio, el Ministerio de Agricultura y la Comisión Europea, está con las espadas en alto. Enterrados en papeles, contratando a abogados estrella y programando viajes a Washington. No es para menos. Se enfrentan a la batalla legal más dura que los aceituneros recuerdan, porque de cómo se resuelva, de aquí a abril de 2018, depende la pervivencia del gran negocio de la oliva española. Todo empezó a 9.400 kilómetros de La Roda de Andalucía hace dos meses...
California, 22 de junio de 2017. Una plataforma denominada Coalición para el Comercio Justo de Aceitunas Maduras, con sede en ese estado, presenta una demanda contra la aceituna negra española ante el Departamento de Comercio de EEUU. Tras la coalición están las dos únicas empresas aceituneras que quedan allí: Musco Family Olive y Bell-Carter Foods. Ambas defienden que las aceitunas españolas se venden en su país por debajo del precio de mercado. Que, alimentándose de las ayudas públicas que reciben en parte del Gobierno de España pero sobre todo de la CE, tiran los precios reduciéndolos en márgenes de entre un 78% y un 223%. Casi nada.
«Hoy, debido a las importaciones españolas baratas y subsidiadas, nuestra industria está en declive, con tan sólo dos procesadoras, 890 cultivadores y menos de 7.800 hectáreas en el sector. El legado e incluso la supervivencia de la industria de la aceituna negra americana está en juego», ha dicho Tim Carter, el CEO de Bell Carter-Foods. «Nos estamos viendo forzados a vender tierras o cambiar de cultivo [en general, al pistacho y la almendra, mucho más rentables] debido a las prácticas comerciales españolas», ha terciado Dennis Burreson, cultivador de aceituna durante 35 años. Sus tres hijos trabajan en el sector pero su nieto no podrá hacerlo por culpa, dice, de España.
Washington, 13 de julio. El Gobierno estadounidense anuncia que ha admitido la demanda. «EEUU está comprometido con un comercio libre, justo y recíproco con España». Habla Wilbur Ross, secretario de Comercio, y promete acciones rápidas si se constatan las prácticas «desleales»; incluidos los aranceles preventivos este mismo año.
La investigación es triple. Por un lado, el propio Departamento de Comercio estudia si los españoles cometen dumping (es decir, venden su producto en EEUU a un precio inferior a su coste o bien inferior al precio de venta en España) y si están recibiendo subvenciones ilegales (especialmente la Política Agraria Común). Por otro lado, una agencia independiente denominada Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos investiga si estas supuestas prácticas están dañando a los productores locales. En su primera determinación provisional, el pasado 4 de agosto, este organismo dice que hay «indicios razonables» de que así es.
MANO DE OBRA... MEXICANAEn medio del clamor de los productores californianos, Crónica habla con una doctora en agricultura de la Universidad UC Davis de California que sostiene una tesis distinta sobre los problemas de sus compatriotas. Por temor a la reacción de los aceituneros locales, solicita que su nombre no aparezca en estas líneas. «El problema de la aceituna de mesa en California es que los costes de la mano de obra los está arrastrando hasta el suelo. Y las políticas de inmigración no están ayudando. La aceituna se recoge a mano y no hay mano de obra disponible cuando se necesita, por lo que es un sector insostenible a no ser que se mecanice, cosa que veo improbable a corto y medio plazo. Se ha tratado muy mal y de forma injusta a los trabajadores mexicanos, que son la espina dorsal de la industria agrícola en California». Así que, al margen de que haya dumping o no por parte de España, la profesora subraya: «Aunque no hubiera competencia alguna desde otros países, muchos agricultores estarían interesados en un cambio de cultivo».
La aceituna no constituye, en todo caso, una diana aislada, sino una muestra más del ánimo proteccionista impuesto por Trump desde su llegada al poder. El acero, el aluminio, los lácteos y el maíz forman parte de la amenaza arancelaria con la que el presidente republicano está tratando de hacer cumplir su lema de campaña. Sin embargo, hay quien en este caso observa un factor personal: el supuesto ánimo de revancha del presidente hacia el famoso chef asturiano José Andrés, quien se enfrentó al entonces candidato por sus declaraciones incendiarias contra la inmigración mexicana y que desde este mayo es, precisamente, la cara de la promoción más ambiciosa que la aceituna de mesa española ha protagonizado en Estados Unidos. El cocinero no ha respondido a la petición de entrevista de este diario para opinar al respecto. Eso sí, desde el sector se insiste en que la campaña de 7,5 millones para tres años -apoyada por la Marca España y financiada al 80% por la Comisión Europea- no tiene «nada que ver» con esta guerra, para la que los contendientes californianos empezaron a prepararse «probablemente hace al menos un año», dada la abundante documentación que han aportado.
¿Qué está en juego?España exportó el año pasado a Estados Unidos más de 32.000 toneladas de aceitunas negras, según los datos de la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa, Asemesa, que reúne a las empresas del sector. La negra es, además, la aceituna que más ha crecido en los últimos 15 años. Casi toda la aceituna negra española se vende al extranjero porque aquí apenas se consume -la verde es la preferida-, y EEUU es su primer destino. Tres de cada diez olivas negras producidas en nuestro país acaban en la tierra de Trump, en su mayoría deshuesadas o bien cortadas en rodajas. Son 70 millones de euros en exportaciones al año. Y el pastel se lo reparten básicamente 15 aceituneras, la gran mayoría andaluzas.
Como las cuatro líderes en EEUU: Ángel Camacho Alimentación y Aceitunas Guadalquivir, ambas radicadas en Morón de la Frontera (Sevilla); DCOOP, localizada en Antequera (Málaga) y Agro Sevilla, el grupo de 12 cooperativas con 4.000 agricultores y sede en La Roda de Andalucía en el que Finnbar González trabaja como directivo. «Nacimos en 1977. Entonces en España la aceituna hojiblanca no era muy apreciada; se prefería la manzanilla, la gordal... (aún ocurre), cuando en otros países sí gustaba mucho. Empezamos con Italia y con Arabia Saudí, pero nos dimos cuenta de que EEUU es un mercado con muchísimos consumidores y necesita producciones grandes, como hay en España».
Hoy son los mayores exportadores mundiales de aceituna y tienen a EEUU como mercado prioritario. Sus ventas de aceituna negra a ese país les suponen 20 millones de euros anuales y representan el 15% de sus ventas totales, detalla González. ¿Venden a precios más bajos que el precio de coste? Niega con la cabeza. La respuesta en el sector es unánime: los precios españoles son competitivos porque sus empresas son «muy eficientes».
"DEMOSTRAREMOS QUE NO"A Antonio de Mora le arde el teléfono estos días. Afronta uno de sus mayores retos en 25 años como secretario general de la asociación de las aceituneras, la antes mencionada Asemesa, aunque está arropado por las instituciones autonómicas como la Junta de Andalucía, el Gobierno de España, la CE y el conjunto del sector. Todos impulsan una estrategia común de defensa. Rellenando, para empezar, los duros cuestionarios que las autoridades estadounidenses les han enviado. La asociación ya ha contratado a Garrigues Abogados en Bruselas y al despacho Curtis Mallet-Prevost en Washington. Y la Secretaría de Estado está trabajando «intensamente» tanto con el sector como con la Administración americana.
No es la primera vez, eso sí, que la aceituna española sufre el embiste de sus competidores americanos. A mediados de los años 80 las empresas del sector tuvieron que pagar abultadas sumas a Washington por unas acusaciones similares, pero finalmente salieron vencedoras y el dinero les fue devuelto. En esta ocasión la amenaza es «más seria».
«Vamos a demostrar que las acusaciones contra nuestro sector son infundadas», defiende De Mora. Las aceituneras, subraya, operan dentro de la legalidad de la UE. Pero no oculta que, de ganar los californianos, Trump puede imponer aranceles extraordinarios a las importaciones, lo que, durante un plazo entre cinco y 10 años, abocaría al «cierre del mercado» para España: «Se dejarían de exportar de 350 a 700 millones de euros en el peor de los casos». Y, advierte, detrás late un temor más profundo. Puede que la aceituna española no sea más que la carrerilla para una guerra mayor contra el conjunto de las subvenciones europeas: «Esta investigación pone en tela de juicio todo el sistema de ayudas de la UE y puede cuestionar cualquier producto y de cualquier país miembro».
José Andrés, promocionando la aceituna española. HAVE AN OLIVE DAY¿Y los agricultores? «Estamos tensos pero tranquilos», contesta Eduardo Martín desde la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) en Sevilla. «Podremos demostrar la verdad», añade. Y se hace el silencio. Recabar más opiniones resulta casi imposible tanto en Estados Unidos -donde los demandantes rechazan hablar aludiendo a la investigación federal abierta- como en España. Hay temor y es comprensible. El nuevo aliado del rival californiano duerme ahora en la Casa Blanca.
EL CHEF JOSÉ ANDRÉS Y LA CAMPAÑA DE 7,5 MILLONES
No es sólo el cocinero español más famoso de EEUU. Desde mayo también se empeña en que los americanos consuman más aceituna española. José Ramón Andrés Puerta (Mieres, Asturias, 1969), cuyo restaurante MiniBar en Washington posee dos estrellas Michelin, es la cara de la campaña de promoción más importante protagonizada en el extranjero por la aceituna patria, bajo el nombre de 'Have an olive day' (ten un día de aceituna). «¡Podéis disfrutar de las aceitunas de mi país de origen todos los días, sin tener que viajar!», afirma el cocinero.
La campaña está prevista para tres años (2017-2019) y cuenta con un presupuesto de 7,5 millones de euros. El 80% (el máximo subvencionable) lo aporta la Comisión Europea y el 20% restante Interaceituna, la plataforma que agrupa a exportadores, agricultores y cooperativas. España es la mayor exportadora de aceituna, tanto negra como verde, pero aspira a más.
Por eso la campaña prevé spots de televisión, anuncios en trenes y autobuses... La oliva se verá también en Times Square y en las ferias al aire libre y puntos de venta más "emblemáticos" de Nueva York, Miami, Los Ángeles, San Francisco, Chicago y Filadelfia. Ya ha empezado este verano en la feria alimentaria Summer Fancy Food Show, en Nueva York, donde el chef madrileño afincado en EEUU Alberto Astudillo preparó aceitunas reina rellenas de queso, olivas manzanilla al estilo asiático... y, cómo no, con un toque dulce, las aceitunas negras hojiblancas.
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