Vinos con agricultura de precisión
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En: elmundo.es, Digital - 20/04/2017
19/04/2017 14:07 Los campos son muy variables, tanto por las características de los componentes y nutrientes de sus tierras como por las condiciones climatológicas que afectan a su desarrollo. Un hecho que toma especial relevancia en la agricultura y que, de la mano de las nuevas tecnologías, la agricultura de precisión pretende optimizar. Fruto de un consorcio empresarial, el proyecto Agrosensor es la traslación de ello a la práctica real de la mano de FEMAC (el clúster catalán de producción agrícola), Codorniu con su spin off Agropixel, Green Smart Data y NT Sensors.
Implementado en una planta piloto de viña en Raimat de la compañía de cavas, en la provincia de Lleida con 210 hectáreas de superficie y con previsión de llevarlo hasta la localidad de Mas del Fraes en Tarragona, el proyecto optimizó la producción agrícola con el desarrollo de un software de gestión y control que permite prevenir enfermedades fúngicas en los cultivos de la viña. Y para ello utiliza tres elementos: imagen hiperespectral, sensores y análisis de datos para desarrollar un modelo predictivo de enfermedades fúngicas.
Se ha hecho a través de un diseño de campo. El mecanismo de control fitosanitario parte de un tratamiento convencional y preventivo ecológico que utiliza sensores de temperatura y humedad en el viñedo a nivel de hoja. Además, se sirve de sensores para medir los niveles de nutrientes en el suelo, como pueden ser el amonio, el calcio, el cloruro el nitrato, el potasio, el sodio, el magnesio y el PH e imágenes multiespectrales para conocer el índice foliar dentro de la misma parcela.
«La imagen hiperespectral la obtuvimos con el vuelo de avionetas. Las usamos por su capacidad de abarcar grandes superficies. Otra opción era usar un dron pero su capacidad de vuelo es más pequeña», explica Joan Esteve, director técnico de viticultura de Codorniu. Gracias a estas imágenes es posible identificar no sólo las parcelas políticas, normalmente limitadas por caminos o ríos, sino también, en su interior, las parcelas agronómicas. Esto es, dentro de una misma parcela hay distintos cambios texturales, de pendiente o de composición de suelo. «El 90% de las parcelas son variables, son zonas que son uniformes dentro de una misma parcela política y se comportan más o menos igual a la hora de producir y también en cuanto a la calidad», razona Esteve.
El siguiente paso era determinar los smart points, es decir, determinar el punto más representativo dentro de estas parcelas agronómicas. Se define a través de la imagen hiperespectral obtenida anteriormente. De hecho, Green Smart Data se encarga de la instalación de sensores conectados a un módulo de adquisición de datos que envía a la nube. Para su instalación «se desarrolló una aplicación capaz de cargar las imágenes en capas y no sólo marcar los smart points sino que analiza distintos puntos en torno a esa zona», incide Esteve.
Con estos puntos de información, el proyecto Agrosensor realiza analítica de datos y extrae tanto patrones de abonado de campos como de extinción de plagas. «Este caso estaba más enfocado hacia la fertilidad. En función de las características de cada área se decide si administrar más o menos abono para opmitizar la producción», dice Esteve.
En el caso del control de plagas se hace una medición de las propiedades del terreno y realizan un seguimiento microclimático. Con ello identifican si responde a determinados modelos que ya han sido descritos en la proliferación de plagas. «Es posible afinar mucho más el momento de realizar el tratamiento, ahorrar producto, evitar daños al medioambiente y ahorrar costes», argumenta el experto.
Al final, esta técnica de precisión redunda en una mejora de la productividad: «hemos conseguido parcelas uniformes, pero no solo eso, uniformemente buenas». En el caso de la uva, de hecho, la calidad es un factor principal a la hora de establecer el valor de la producción. «No basta con que sea uniforme sino que tienen que salir las uvas que quieres para conseguir hacer mejores vinos. Esta herramienta nos ha ayudado a ir en esa dirección, a saber la dirección del problema y conocer cuán alejado estás de tu objetivo», comenta Esteve que deja claro que su finalidad no era otra que mejorar la calidad de las uvas: «no tenemos interés en lograr mayor producción. La viña es un cultivo especial porque las mejores uvas se pagan al triple que las buenas. Es un factor de sofisticacion».
Así pues el proyecto Agrosensor ha tenido un resultado positivo en la implementación en Raimat: «las herramientas de agricultura de precisión no son nuevas. Poco a poco se van introduciendo en todos los cultivos y mejoran su rentabilidad», apunta.
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