Vinos que cuidan el Planeta: las bodegas españolas apuestan por la sostenibilidad
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En: eleconomista.es, Digital - 24/07/2017
Bodegas Fontana mantiene encinas milenarias para preservar la fauna y flora local
Once bodegas españolas tienen ya el certificado "Winneries for Climate Protection", que acredita las buenas prácticas para la reducción de la huella mediambiental en la elaboración de sus caldos.
Hoteles de insectos para reducir el uso de fitosanitarios, viñedos que conservan encinas centenarias para preservar la fauna local, botellas con menos peso, reutilización del agua, menor consumo energético... La lucha contra el cambio climático también está dentro de una botella de vino y algunas bodegas ya han comenzado a aplicarse a la tarea.
La viticultura no es ajena a los cambios climáticos que está sufriendo el planeta. Las olas de calor obligan a adelantar las vendimias y los fenómenos meteorológicos bruscos como heladas y granizo amenazan cada vez con más frecuencia las cosechas. "Contribuir a la lucha contra el cambio climático y, sobre todo, defendernos de él", son los objetivos del Winneries for Climate Protection puesto en marcha por la Federación Española del Vino, explica su director general, José Luis Benítez. Se trata de un certificado que por primera vez en España acredita de forma externa el cumplimiento de objetivos en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), gestión del agua, reducción de residuos y eficiencia energética y energías renovables. Cada dos años, una auditoría debe acreditar los logros conseguidos.
"No es marketing" "Hay una realidad que nos obliga a actuar, no porque quede bonito sino basado en la necesidad", explica el director general de la FEV, quien destaca que lo importante de la iniciativa es la "seriedad" en el compromiso continuo con la reducción de la huella ambiental. "También entendemos que sirve como factor de venta, para conectar con el cliente y una de las finalidades de esta certificación es que puedas transmitir que estás aportando tu granito de arena contra el cambio climático, pero hay que dejar claro que no es una medida de cara a la galería, no es marketing", resalta.
Algunas bodegas han recibido la iniciativa como agua de lluvia. Llevan años implantando medidas de sostenibilidad, pero faltaba una acreditación externa e independiente que aportase mayor credibilidad. Es el caso de Campo Viejo, la bodega del Grupo Pernod Ricard que ha obtenido la certificación. "Desde 2001 llevábamos implantando acciones y de hecho fuimos los primeros de España en obtener certificaciones ISO en huella de carbono y gestión energética", explica Estíbaliz Torrealba, técnico de Sostenibilidad.
Para reducir emisiones, Campo Viejo ha recurrido al ecopackaging, con la reducción del peso de las botellas y del gramaje de las cajas o la eliminación de la rejilla interior de cartón y de las cápsulas de estaño. En eficiencia energética, Estíbaliz Torrealba explica que disponen de una red de contadores por toda la bodega para conocer el consumo exacto de cada una de las acciones de los procesos productivos. "Eso nos permite fijar medidas como cambio de equipos, instalación de temporizadores o luces LED", afirma. Campo Viejo reutiliza el agua que se usa en la limpieza de los depósitos o de la enjuagadora, a la vez que ha instalado contadores por toda la bodega para detectar consumos o fugas de agua.
Ahorro económico Además de para la imagen de un grupo vitivinícola "en el que el compromiso con la sostenibilidad es sí o sí", las medidas tienen efectos económicos. "Antes, el soporte de las etiquetas era una mezcla entre papel y plástico que no lo quería nadie e iba a la basura. Ahora lo hemos sustituido por una especie de plástico, que podemos reciclar. Y nos hemos ahorrado 40 toneladas de basura al año. Antes pagábamos para que nos lo retiraran y ahora me pagan por entregarlo", explica la técnico en Sostenibilidad.
El compromiso medioambiental de la bodega va más allá de estas medidas, con iniciativas como la reducción del uso de fitosanitarios con lo que denominan hoteles de insectos, cajas nido y comederos de especies que atacan a las que son perjudiciales para el viñedo, o la utilización de feromonas de confusión sexual que impiden su reproducción.
Para Leonor Blázquez, responsable de Calidad y Medio Ambiente de González Byass, el Winneries, que ha obtenido para su Bodega Las Copas de Jerez, es "una garantía de cara al exterior". El Grupo vitivinícola tampoco es un recién llegado en esto y ya en 2014 el plan de sostenibilidad denominado 5+5, que recoge además de las medidas del certificado promovido por la FEV, otras de agricultura sostenible -abonado orgánico, lucha biológica-, gestión de proveedores, a los que se forma en prácticas ambientales, o conservación de la biodiversidad.
Instalación de placas solares para actividades como la limpieza de botellas, utilización de caldera de biomasa, sectorialización de la bodega para que se puedan encender solamente calles o instalación de maquinaria más eficiente, son algunas de las medidas que el Grupo, consumidor ya sólo de energía verde, quiere extender a las otras seis bodegas que posee.
En Viña Mayor, la sostenibilidad es intrínseca a su modelo de negocio. Perteneciente a Grupo Bodegas Palacio 1894, es propiedad de Acciona, que ha convertido el tema medioambiental en una de sus principales banderas. El certificado obtenido por la bodega de Ribera del Duero se extenderá también a las que el Grupo tiene en Rueda, Toro y Rioja. Y es que los resultados obtenidos no dejan muchas dudas. El año pasado redujeron un 7 por ciento las emisiones por el uso de energías fósiles con la optimización de los procesos de elaboración, o se ha mejorado un 24 por ciento la eficiencia energética con la mejora de los sistemas de refrigeración y minorizado un 55 por ciento la generación de residuos, de los que un 90 por ciento están valorizados, comenta Raquel Hierro, responsable de Calidad y Medio Ambiente de Viña Mayor. También el tratamiento de agua ha permitido un ahorro de un 26 por ciento y a nivel agronómico el Grupo trabaja en el reinjerto de variedades más sostenibles, que necesiten menos consumo de agua, o en la optimización de los sistemas de riego.
"En 2016 hicimos un estudio y de los tres asuntos claves que nos salían identificados por los grupos de interés, el primero era la mitigación del cambio climático, el segundo la calidad y el tercero la gestión sostenible del agua", explica Raquel Hierro, quien advierte que en materia de concienciación medioambiental "falta mucho por trabajar y quitar la imagen negativa que tiene la lucha contra el cambio climático. Vemos que al consumidor no le gusta llevar esa mochila encima y le produce un cierto rechazo que sean ellos los que lo tienen que solucionar, cuando es un tema de las Administraciones, de las grandes empresas".
Evitar el superintensivo Por "convicción personal" de sus propietarios, Bodegas Fontana tiene en la sostenibilidad uno de sus tres pilares. "De los cuatro elementos, del 'Winneries' para nosotros la más importante en España es la huella hídrica. Hemos hecho un análisis muy complejo que revela que para que el viñedo sea sostenible desde el punto de vista del agua la producción máxima debe ser de 9.000 kilos por hectárea. En La Mancha es normal alcanzar los 25.000 kilos, casi un crimen en un país en el que no llueve", explica Andreas Kubach, director gerente. "Además de los criterios del 'Winneries' tenemos otros dos: la biodiversidad de las fincas, con medidas como preservar los árboles para mantener la microfauna y la flora, y la sostenibilidad de las comunidades locales", añade. Sobre esto, explica que están incentivando el viñedo ecológico entre los agricultores de la zona con contratos a largo plazo. "Intentamos que no arranquen viñedos viejos y planten en superintensivo, que requiere mucha más agua. Eso te da vinos más baratos, pero con menos calidad, menos personalidad. En España estamos haciendo cosas muy chulas haciendo vinos con sentido de origen, personalidad local, uvas autóctonas. Pero es en las gamas altas y tenemos que trasladarlo a las medias".
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